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ANÁLISIS

Piqué, en la presentación de la Copa Davis en Nueva York. 

EFE /MIGUEL RAJMIL

Piqué, entre el fútbol y el tenis

Sònia Gelmà

Tras los dos primeros sets, parecía que iríamos a dormir a una hora prudente, pero Medvedev tenía otros planes, para alegría de los aficionados y para desgracia de nuestras ojeras, y las de Gerard Piqué. La final acabó a las tres de la mañana, pero las horas de sueño robadas fueron bien invertidas. La lección de tenis y, sobre todo, de mentalidad que dieron Nadal y su oponente podrían ser perfectamente materia de un entrenamiento de Valverde.

Más allá del talento, lo que es exigible en deporte de alta competición es un respeto hacia la cultura del esfuerzo, mentalidad y dedicación

Más allá del talento, lo que es exigible en deporte de alta competición es un respeto hacia la cultura del esfuerzo, mentalidad y dedicación. Para cumplir con estos requisitos, contra lo que el tópico dice, no es necesario que los jugadores sean robots obsesionados con su profesión.

Hasta el momento, el rendimiento futbolístico de Piqué no parece verse afectado por el hecho de que dedique tantas horas al tenis como al fútbol. Y eso es lo que le deberíamos exigir, ni más ni menos. El central es libre de aprovechar sus días libres como le plazca, nadie debería juzgarlo por tener otras inquietudes, especialmente si no incluyen aviones.

La conexión con Puyol

Otra cosa es si esos proyectos llegan a interferir en su profesión, como pasó en su viaje a Orlando, otra vez de actualidad porque Piqué ha revelado que su técnico no lo aprobó inicialmente, como por otra parte parece normal. Finalmente Piqué viajó y Valverde lo alineó en el siguiente partido con lo que cabe deducir que se fue con su connivencia.

Basta con tener cabeza. Carles Puyol, por ejemplo, ha dicho en alguna ocasión que lo mejor que le pudo pasar en sus últimos años de carrera fue conocer a Gerard Piqué, que le enseñó a divertirse. De pronto, cambió su visión de la vida por el bien de su salud mental. Su rendimiento no se vio afectado y juntos formaron una de las mejores parejas de centrales que se han visto nunca en el Camp Nou.

Si la mente privilegiada de Piqué le permite idear una competición de tenis no debería ser un problema, siempre y cuando reserve espacio a su profesión

Y aún les daré otro nombre, Leo Messi. Aquel chico tímido que solo pensaba en el fútbol, desde que se levantaba hasta que se iba a dormir. El argentino admite que desde que tiene hijos sus prioridades han cambiado, que ahora relativiza las derrotas. ¿Alguien se atreve a decir que la actual versión de Messi es peor que la de hace unos años?

Si la mente privilegiada de Piqué le permite idear una competición de tenis, no debería ser un problema, siempre y cuando reserve espacio a lo que es su profesión. Porque cuando dice que centra las 24 horas del día en el tenis, se puede entender que es una manera de hablar, pero también estaría bien que siguiera su propio consejo a Dembelé: no se trata solo de vivir el fútbol todas las horas del día, también de aparentarlo.