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La clave

Stanley, Rachel y Jo Johnson esperan el anuncio de que Boris Johnson ha sido elegido líder del Partido Conservador, 23 Julio 2019

Stefan Rousseau (REUTERS)

Baños de realidad

Albert Sáez

Buenas noticias, los populismos se desvanecen en el gobierno

Hay quienes piensan que el mejor antídoto contra el populismo es hacerlo pasar por el gobierno. Darle baños de realidad. Dos ejemplos recientes avalan esta tesis. Matteo Salvini quiso echar del ejecutivo italiano a quien le hizo ministro del Interior, fruto de su pacto con los seguidores de Beppe Grillo. Un calentón en Sicilia, un par de tuits y unas declaraciones ante la prensa fueron toda su armadura para ese envite. Giuseppe Conte aguantó el tirón, y el deep state italiano -el mismo que hizo primer ministro a Mario Monti en plena crisis de la deuda sin ser ni diputado- logró tumbar al polémico Salvini. Italia ha vuelto a la disciplina europea tras el deplorable espectáculo de su pulso con el Open Arms. Una buena noticia. Algo parecido ha ocurrido con Boris Johnson. El gran urdidor de las mentiras de los brexiters utilizó todo tipo de artimañas para bloquear a Theresa May hasta hacerla dimitir. Llegado al cargo, ha puesto en jaque al parlamento democrático más antiguo del mundo al pretender cerrarlo. Temporalmente. No quería que le hicieran lo mismo que hizo él. El espíritu de Westminster le ha asestado un duro golpe esta semana: le vetó el brexit duro y le cerró el paso a un adelanto electoral. Su mayoría para marcharse con un portazo a la UE es más precaria. 21 diputados conservadores votaron con la oposición. Johnson busca desesperadamente ir a las urnas para promover unas elecciones plebiscitarias, para intentar cerrar el círculo vicioso abierto con el resultado del referéndum que enfrenta al pueblo con sus representantes.

Sin caer en la ingenuidad, hay que decir que son buenas noticias. Los Trump, Putin, Bolsonaro u Orbán siguen cabalgando a sus anchas, pero recuperar para la cordura a Gran Bretaña -si Johnson se la pega- y a Italia puede hacer que el mundo sea un poco mejor. De Hong Kong también llegan buenas noticias. Se ha retirado la ley de asilo por las protestas. Por una vez, el régimen chino ha temido los efectos de la represión. Para ser felices, solo nos falta que el PSOE y Unidas-Podemos dejen de jugar a la ruleta rusa del adelanto electoral. Tanta felicidad nos ahogaría.