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IDEAS

Iris Apfel, en Barcelona, en el 2015.

DANNY CAMINAL

Los viejos 'millennials'

Miqui Otero

Ahí están, cada mañana, contemplando la Sagrada Família cuando, en realidad, la obra de arte son ellos. Ese matrimonio de ancianos (él, zapatillas New Balance con calcetines blancos, guayabera y bastón con empuñadura de pato; ella, pelo corto y violeta con mandil de flores y 'espardenyes') es la viva demostración de ese doble privilegio que la vida reserva para nuestro ocaso: los jubilados visten como les da la gana y tienen bula para decir lo que se les pase por la cabeza.

Siempre es domingo de agosto y fin de año para ellos, y esa libertad cuaja cada vez más entre los jóvenes

El efecto, ahora que septiembre impone su coreografía rutinaria y su ropa de trabajo, es impresionante. Los ancianos se visten con una extraña aleación de confort y capricho. Calzado deportivo y gorra de felpa de posguerra, pitillera de cuero y sudadera Adidas regalada por el nieto, pelo corto y comodísimo, cincelado en formas aerodinámicas por la laca, con joyas heredadas y bolsas de plástico del Mercadona. "Los viejos son la nueva ola, son el rocanrol… y todo les sienta bien", cantaban Hidrogenesse.

Siempre es domingo de agosto y fin de año, cuando van al baile o al pan. Y por suerte cada vez se habla más de su libertad sartorial, espejo de su libre albedrío cotidiano. Lo demuestra un paseo por el pueblo o por la ciudad, pero también cómo la moda intenta capitalizar el estilo de Joan DidionJoni Mitchell o Iris Apfel. La multitudinaria cuenta de Instagram @gramparents, gestionada por un tipo de Nueva York, desde hace poco acepta fotografías de ancianos de todo el mundo. Y esa libertad cuaja cada vez más entre los más jóvenes. En agosto 'Vogue' publicaba un editorial dedicado al 'retirement-wear' titulado: '¿Por qué los millennials visten como sus abuelos?' Hay mil razones: muchos de la generación de menos de 35 visten como la de más de 65 porque la crisis y el paro los ha liberado (es un decir) del yugo de tener que vestir como la sociedad acepta para conseguir un trabajo respetable. Porque son la generación más nómada y viajera y la comodidad desacomplejada se impone. Porque entienden el valor de lo sostenible (y qué lo es más que una prenda heredada). Porque han aprendido a decir lo que piensan y no lo que se espera que piensen y digan.

Cuando yo iba a comprar ropa de segunda mano al Camello, mi madre insistía en intentar disuadirme con la frase: "¿Cómo puedes ponerte ropa de muertos?". Pero, como cantaban Hidrogenesse, "los viejos son el futuro". Tan vivos. La vanguardia. La necesidad de reciclar lo mejor del pasado y, de ese collage, crear algo nuevo para los días que nos queden.

Temas: Millennials