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LA CLAVE

Hitler y Goebbels en junio de 1943, cuando el führer aún no había revelado a su ministro de Propagando el auténtico alcance de la solución final. 

ARCHIVO

La duda

Luis Mauri

Llega a las librerías media docena de ensayos sobre el nazismo. El mal, la iniquidad, la vertiente más perversa de la humanidad es un imán irresistible. No es para menos, vista la actualidad internacional

Qué mala prensa tiene la duda. Cuatro siglos después de Descartes, la duda sigue cautiva de un estigma social tan injusto como infame, espurio. Todo porque es capaz de desnudar las vergüenzas del dictado dominante. La duda tiene el poder de desvelar conceptos que el sistema prefiere ocultos, ignotos; de ahí su desprestigio intencionado. Pero sin duda no hay raciocinio ni conocimiento ni producción intelectual. Sin duda no hay progreso, solo oscurantismo.

A partir de este punto, absténganse los fanáticos de la regla de Godwin, ese antojo que pretende que una conversación caduca cuando aparece la primera analogía con Hitler o el nazismo. Avisados quedan. Este otoño alumbrará, solo en España, media docena de novedades editoriales sobre el nazismo. Casi un siglo después, el tema sigue en primera fila. El mal, la iniquidad, la vertiente más perversa de la humanidad es un imán irresistible. No es para menos, vista la actualidad internacional.   

El historiador estadounidense David King es el autor de uno de esos ensayos, El juicio de Adolf Hitler. King relata con ritmo vibrante el fallido putsch de 1923 y el juicio subsiguiente. Hitler entró en el juzgado como un adefesio patético y salió de él con aura de caudillo, metamorfosis a la que no fue ajena la actitud del presidente del tribunal, el simpatizante nazi Georg Neithardt.

Rima escalofriante

Entrevistado por Anna Abella en este diario, King establece una rima escalofriante con la actualidad: "El desprecio por la ley, la verdad, la prensa y la educación, la búsqueda de respuestas fáciles, el afán de culpar a los judíos o a los extranjeros, la espectacular falta de empatía, la abrumadora falta de dudas sobre todo. (…) Es tentador burlarse de los oponentes, pero es un error subestimarlos. La democracia es mucho más frágil de lo que creemos. Múnich era una ciudad de poetas y pintores, de bohemios, la ciudad de Kandinsky Klee. Y se convirtió en la de Hitler y Himmler. Si ese cambio pudo ocurrir en una ciudad como esa, ¿quién está a salvo?”

Resuenan en King ecos de Primo Levi y Hannah Arendt. Conviene leer a los tres en estos días enajenados de rebrotes populistas. Días de miedo y odio y autoritarismo, días blindados contra la duda. Días en que puede parecer que no pasa nada pero pasa todo. Todo.