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Propuesta del PSOE

Pedro Sánchez, en la presentación del Programa Común Progresista.

JOSÉ LUIS ROCA

¿Hay septiembre?

Inma Carretero

Sánchez se cuida mucho de que un intento de investidura apresurado y de última hora pueda dañar sus intereses electorales

Ni en el documento que presentó a Podemos el 8 de julio ni en su discurso de investidura tuvo a bien Pedro Sánchez incluir referencias específicas a la crisis política catalana. Sorprendió especialmente después de oírle casi dos horas en la tribuna del Congreso porque el PSOE llevaba semanas esgrimiendo Catalunya como el principal argumento para justificar su rechazo a sentar a Pablo Iglesias en su Consejo de Ministros. ¿Y por qué ahora? ¿Por qué pone el PSOE por delante el “conflicto de convivencia de Catalunya” y su ‘no’ expreso al referéndum de autodeterminación? A 20 días de que se active el botón nuclear de las elecciones, Pedro Sánchez hace un movimiento con su propuesta a Podemos que le achica el espacio pero cuidándose mucho de que un intento de investidura apresurado y de última hora pueda dañar sus intereses electorales.

En realidad, el día que subió por última vez a la tribuna, el pasado 25 de julio, Sánchez ya estaba situado en las elecciones y desde entonces no ha dado ningún paso que no salvaguarde su relato electoral para el 10 de noviembre. Está pensando el PSOE en la posible cita con las urnas y quizá en los votos que pueda recuperar de Ciudadanos por el centro cuando vuelve a poner el foco en el referéndum de autodeterminación. ¿Alguien dudaba de que esa es la posición del PSOE? ¿Acaso Unidas Podemos no retiró ya en julio el referéndum de sus exigencias prioritarias en la negociación? Fue sincero Gabriel Rufián en julio cuando advirtió de que ahora en septiembre tendría más difícil arrastrar a su organización hacia una abstención de desbloqueo, pero es que realmente Sánchez no está haciendo ningún gesto para que la ecuación de la investidura salga por ese lado. Todo lo contario. Que quede subrayado en negrita, justo ahora, que diálogo con Catalunya sí, pero nada de autodeterminación.

Competición electoral de la izquierda

Se va a producir una nueva reunión de los equipos negociadores de PSOE y Podemos, pero no quiere Sánchez ni un rasguño a cuenta de esta reapertura de las conversaciones en septiembre porque ya avisó de que no habría septiembre. Era bien difícil imaginar que el PSOE fuera a estar de brazos cruzados, viendo pasar los días, desgastándose en el mar de la indignación de la gente por la incapacidad de alcanzar un acuerdo. Claro que el PSOE está elevando la presión a Podemos cara a la investidura, pero también ha aprovechado el verano para engrasar sus relaciones con un público cualititativamente muy relevante en la competición electoral de la izquierda, esos colectivos sociales que asistieron al acto de lanzamiento de la propuesta socialista. ¿Realmente se puede producir una negociación real cuando se presenta la oferta ante centenares de personas?

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A día de hoy, en el PSOE está bastante extendido el convencimiento de que su secretario general no va a arriesgar ahora como creen que arriesgó en julio ofreciendo una vicepresidencia a Irene Montero y tres ministerios más. Muchos están hechos a la idea de que no va a llegar al límite de sus posibilidades, como aspira Podemos, aunque todo esté a punto de saltar por los aires. Se tomaron en serio eso de que no hay septiembre.