01 abr 2020

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Festival con polémica

El poder lila contra SFDK

El poder lila contra SFDK

Juan Soto Ivars

En el ámbito cultural, una parte del movimiento feminista ha adquirido el poder de estigmatizar mediante la etiqueta

Lo que le pasó a los raperos SFDK en el festival BioRitme no es lo que parece. El festival quería que todos los músicos pasaran por una charla de “perspectiva de género” y había habilitado un “punto lila” al que las asistentes a los conciertos podían recurrir en caso de “agresión”. El festival entiende por “agresión” el laxo y variable concepto a la moda: no solo el ataque sexual físico o el acoso, sino la mera escucha pasiva de un verso machista en un concierto.

El final de la historia es conocido. El grupo se negó a escuchar la charla de formación. Han explicado que en su contrato no entraba un cursillo obligatorio y que además llegaron con poco tiempo al festival. Supuestamente una mujer se acercó al “punto lila” durante el concierto porque una letra había herido su sensibilidad. El festival emitió un mensaje por megafonía refiriendo la agresión machista y trató de convencer a SFDK de pedir disculpas. SFDK volvió a negarse.

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Bien. El detalle más importante de esta historia ha pasado desapercibido: supimos todo esto cuando el festival lanzó su comunicado. Decían que no volverían a contratar a SFDK pero querían que supiéramos que SFDK se “negó” a una formación de género y que sus letras “agredieron” a una mujer. Para rescindir futuras colaboraciones podían haber escrito en privado a la banda, pero lo hicieron público para manchar la reputación de SFDK. Aplicaron la etiqueta que ha logrado que el ayuntamiento de Bilbao censure un concierto de C. Tangana, cosa que también se intentó en Sineu con el grupo Ses Bubotes.

Así que contemos bien la historia. SFDK fue objeto de una campaña de difamación destinada a marcarlos con una etiqueta que les podría acompañar en el futuro y disuadir a gestores culturales timoratos de contratarlos. Las mujeres siguen teniendo menos poder que los hombres en muchos ámbitos de la sociedad, también en la cultura. Pero en este ámbito, una parte del movimiento feminista ha adquirido el poder de estigmatizar mediante la etiqueta. Es algo que no debería pasarse por alto en futuras polémicas.

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