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Opinión | ANÁLISIS

Mónica Marchante

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La portería imposible

Pese a su innegable buen hacer, Keylor Navas siempre ha peleado contra molinos de viento en todos estos años en el Madrid

Keylor Nvas vuelve a la titularidad en el segundo partido de Champions

Keylor Nvas vuelve a la titularidad en el segundo partido de Champions / periodico

El 12 de julio del 2015 Iker Casillas se despidió del Real Madrid solo y entre lágrimas. En los tres años posteriores el club blanco ganó tres Champions consecutivas con Zidane en el banquillo, que sumadas a la del 2014 en Lisboa fueron cuatro en cinco temporadas.

Keylor Navas fue el portero titular en esas tres finales. Pero pudo no haberlo sido. Si el Manchester United hubiera enviado a tiempo a través del fax más famoso del mundo un 31 de agosto de 2015 la documentación de David De Gea, el portero de moda del momento se hubiese hecho con la titularidad de la portería de Chamartín mientras Navas hubiese volado bajo los palos de Old Trafford.

Eso no sucedió, pero pese a su innegable buen hacer, el costarricense siempre ha peleado contra molinos de viento en todos estos años en el Madrid. Nunca dijo una mala palabra, pese a que llegó a subirse a un avión como moneda de cambio.

La siguiente amenaza venía también del norte, pero con nombre vasco. De Gea ya no gustaba tanto y Kepa lo tenía todo para ser el portero del futuro en Chamartín a sus 23 años y con una cláusula de 20 millones. Para entonces, con Luca Zidane camino del primer equipo, Zinedine frenó el fichaje del vasco en diciembre del 2017 desde la sala de prensa. Su lapidario "ahora no necesito un portero" sonó a bofetón en un plácido día de Reyes.

Salida bendecida

El 19 de mayo de 2018 Luca Zidane debutaba en liga con el primer equipo blanco siendo titular en Villarreal. Una semana después, con Keylor en la portería, el Madrid levantaba la Champions en Kiev. Y en junio Zizou anunciaba por sorpresa que abandonaba el club.

Sin el técnico francés la dirección deportiva blanca (sic) tenía vía libre para traer, por fin, a un portero "de garantías", curioso eufemismo para justificar lo injustificable. A la tercera fue Courtois (y Lunin). Lopetegui le alternó con Keylor. Solari le hizo titular y al volver Zidane primero puso a Keylor, luego a Luca y muy al final al belga.

Con Lunin en Valladolid, Luca en Santander y sabiendose suplente de Courtois, Navas pide ahora marchar al PSG y en Concha Espina bendicen su salida. Lo dijo Zizou hace meses: "Yo no mando ni en mi casa". Que pase el siguiente. Porque ahora, el técnico, sí necesita otro portero.