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Ideas

Un pájaro en un aeropuerto

CARLOS MONTAÑÉS

Un pájaro en un aeropuerto

Miqui Otero

Para cualquiera que, como yo (sentido de la orientación nulo y despiste congénito), haya pedido un taxi a 50 metros de su casa, viva severos problemas al abandonar ascensores con puerta corredera a ambos lados o haya logrado perderse buscando la puerta de salida de un hogar ajeno después de un 'after' (esto sucedió en un piso llamado Aluminosis, por su estado ruinoso, de un buen colega de Vilanova, a quien al final desperté para poder salir), esta historia es un sueño (una pesadilla) hecha realidad. Para los que vivimos en un permanente 'scape room' metafísico, su protagonista es un héroe.

La historia se resume en un titular: un español se equivoca de puerta en un aeropuerto y su error comporta la cancelación de 130 vuelos en Munich y posibles consecuencias penales. El tipo en cuestión volvía de Bangkok y hacía escala en Alemania antes de dirigirse a Madrid. Cuando salió del baño, desorientado, había perdido a su manada de maletas y abrió la puerta del acceso restringido de los que ya habían pasado el control de seguridad.

Nunca sabremos cuándo un pequeño error puede cambiar la historia universal

Saltaron todas las alarmas, desalojaron dos terminales y el aeropuerto bávaro se convirtió en un bárbaro lío. La historia de un pingüino que pierde a los suyos y desencadena el deshielo de un cascote polar. Como si a mi yo de 15 años lo hubieran juzgado en la Haya cuando llevó a una primera cita a la Font del Gat en su intento fallido de conducirla a un cine de la calle Floridablanca. 

Nunca sabemos cuándo un pequeño error puede cambiar la historia universal. El tipo de la discográfica Decca que rechazó a los Beatles (y que podría habernos dejado sin ellos), el DJ que dijo que Elvis era demasiado negro para los blancos y demasiado blanco para los negros, el que rechazó a Fitzgerald y a Fante, el que no despertó a Hitler de la siesta en Berghof cuando las tropas aliadas jugaban a pasar por Normandía o Calais… "El destino se convierte en el esclavo servil de un solo hombre –César, Alejandro Magno, Napoleón- (…) pero a veces, llevado por un peregrino humor, se echa a los pies de algún indolente”, escribió Stefan Zweig. Como tú y como yo, pájaro de aeropuerto.