Ir a contenido

Al contrataque

La localidad de Upernavik, en Groenlandia.

RITZAU SCANPIX / REUTERS

No seremos ricos

Najat El Hachmi

Usted y yo no seremos nunca ricos porque no pensamos como los ricos. Y cargamos con el peso pesado de inútiles estorbos que impiden el enriquecimiento real: principios, escrúpulos y valores

Usted y yo nunca seremos ricos. A la gran mayoría de la gente nos falta la ambición necesaria para acumular enormes cantidades de dinero. Se habla mucho del talento de quienes han sido capaces de amasar grandes fortunas, de sus supuestas dotes innatas para los negocios pero nadie nos cuenta lo que han tenido que hacer para conseguir el éxito monetario, dios omnipresente de la sociedad contemporánea. Todos queremos olvidarnos del dinero teniendo el suficiente para pagar las facturas a fin de mes y permitirnos algún pequeño lujo de vez en cuando, todos aspiramos a disponer del cojín necesario para no caer expulsados del sistema por las contingencias naturales de la vida. La fragilidad biológica a menudo se traduce en vulnerabilidad económica. Los hay que juegan a la lotería buscando el consuelo maternal de la fortuna que, por una vez en la vida, lo agracie a uno entre los millones de necesitados. Pero el verdadero premio es disponer de la salud necesaria para seguir de pie y con fuerzas suficientes para ganarnos el pan de cada día.

No, usted y yo no seremos nunca ricos porque no pensamos como los ricos. Y cargamos con el peso pesado de inútiles estorbos que impiden el enriquecimiento real: principios, escrúpulos y valores. Estas anclas intangibles frenan muchas posibilidades de negocio, no me diga que no. Por ejemplo: usted y yo estamos preocupados por el cambio climático. Hemos pasado un calor horrible este verano y si no lo habíamos visto antes, ahora ya sufrimos en propia piel las predicciones de los científicos.

Comprar Groenlandia

La lucha contra el cambio climático es uno de los problemas globales más urgentes y solo se podrá frenar con un pacto global. Pero mientras que usted y yo perdemos el sueño pensando en la gravedad de la situación, los hay que ya han empezado la carrera para sacarle provecho.
Salió el señor despeinado a decir que quería comprar Groenlandia y nos pareció una excentricidad más de este personaje grotesco, uno de los hombres más poderosos del mundo por voluntad popular. Usted y yo, como no tenemos ni idea de lo que es hacer negocios, pensamos: ¡vaya tontería!

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Pero resulta que para el dinero todo son oportunidades y parece que ya ha empezado la competición comercial para conquistar el Ártico. El deshielo, que tendrá consecuencias catastróficas, es un escenario lleno de posibilidades que permitirá el acceso a nuevas fuentes de gas, petróleo y minerales. ¿Quién va a querer frenar un escenario tan lucrativo?