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LAS CUENTAS CATALANAS

El vicepresidente del Govern y ’conseller’ de Economía, Pere Aragonès.

EFE

La hora del 'pa sencer'

Andreu Claret

Junqueras y Aragonès saben que las finanzas de la Generalitat están al borde del colapso y que de ahí no saldrá ninguna república

El lunes, el presidente de la Generalitat anunció un órdago definitivo al Estado para este otoño. Al día siguiente, el vicepresidente ha reclamado que el Gobierno le transfiera 1.317 millones en concepto de anticipos de los impuestos recaudados en Catalunya. Pere Aragonès tiene sus razones para requerir estos millones, como las tienen los consejeros de otras comunidades afectados por la parálisis de un Gobierno en funciones. Pero Quim Torra se le adelantó y le desarmó la iniciativa.

Torra no habló para reclamar unos millones, aunque sean más de mil. Los considera migajas porque ha llegado la hora de pedir 'el pa sencer', como decía la canción de Ovidi Montllor. Por el contrario, para Aragonès, el anticipo de estos impuestos constituye un salvavidas para la tormenta social que se le vendría encima si tiene que aplicar recortes del 6%. Otra muestra de que el presidente y el vicepresidente tienen preocupaciones distintas, y objetivos que no solo son diferentes, sino contrapuestos.

Bien o mal, Aragonès intenta hacer frente al Gobierno de la Generalitat. Torra, en su conferencia, aclaró que no está aquí para gestionar una autonomía sino para contribuir a que la república se abra camino. Algo no cuadra en las prioridades de ambos. De ERC y Junts per Catalunya. Ya lo sabíamos, pero nunca como hasta ahora se había puesto de manifiesto que la hoja de ruta de Torra y Carles Puigdemont es un obstáculo para la política preconizada por Oriol Junqueras desde Lledoners.

¿Cómo puede el vicepresidente pedir más de mil millones al Estado si su presidente acaba de anunciar un desafío frontal a este mismo Estado? Puede que le avalen razones, pero anticipándosele, Torra le ha dejado sin credibilidad. Con el Gobierno de Pedro Sánchez y con las comunidades autónomas que también padecen las consecuencias del retraso de los anticipos.

Una cosa o la otra

¿Cómo van a hacer un frente común con Catalunya si su presidente ha anunciado que el otoño será de rompe y rasga y que la desobediencia cívica e institucional  abrirá las puertas de la república? Una cosa o la otra. Las dos a la vez, imposible. Ya sé que cabe una interpretación más espuria de la iniciativa de Aragonès, basada en volver a agitar la idea de que "España nos roba" en puertas de una Diada que da muestras de flaqueza. Él lo ha negado.

Junqueras y su hombre en el Govern saben que las finanzas de la Generalitat están al  borde del colapso y que de este colapso no saldrá ninguna república, sino un desorden social de consecuencias imprevisibles. La reclamación de Aragonès está hecha desde la urgencia de administrar las cosas del comer (con el aditamento de la demanda al Gobierno de España destinada, esta sí, a la galería). Las proclamas de Torra salen de dos textos que constituyen la hoja de ruta del independentismo más irredento: 'Ho tornarem a fer', de Jordi Cuixart, y 'Reunim-nos', el librito publicado por Puigdemont a finales de julio. Entre los dos suman 110 páginas, pero son suficientes para argumentar por qué es la hora de la confrontación y no de pedir unos millones. La hora del 'pa sencer'.