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IDEAS

Un hombre lee en una playa.

Nada que hacer

Miqui Otero

Del mismo modo que no puede ser valiente quien no tiene miedo (la valentía consiste en superarlo), no tiene mérito jactarse de no hacer nada cuando no hay nada que hacer (en vacaciones). "¡Aburrámonos juntos!", le decía Luis XIII al Señor de Tréville en 'Los tres mosqueteros'.

Escribo esto desde una aldea zamorana, sin bar ni internet, donde dicen que los vídeos del paisaje parecen (bonitas) fotos. Ayer una de nuestras habitaciones era como el salón de lectura de una novela del XIX: yo leía el 'Quijote', otro, los diarios de Ribeyro, el demás allá, la revista 'Pronto'. Todo discurría en gloriosa paz hasta que mi cuñado se dejó raptar por los cantos de sirena de la aventura. Error. Se encaramó al sofá enarbolando una zapatilla para acabar con una araña que rondaba la lámpara. Allá arriba Dioniso se vengó doblando la butaca sobre su gemelo, causándole gran dolor en ciertos ligamentos. En el centro de salud más cercano, el médico le hizo decir 33 y le escrutó el músculo. Le recetó Ibuprofeno (¡yummy!) y le prescribió algo mucho más difícil: "Debe permanecer en semirreposo".

Cuando llevas unos días de un estaticismo casi escultórico, ¿cómo alcanzar el semirreposo que le prescribió el médico a mi cuñado aventurero?

Regresamos en coche cavilando cómo napias acatar el mandato médico. Cuando llevas días de un estaticismo casi escultórico, ¿cómo alcanzar ese semirreposo?, ¿de qué modo arañar esas migajas de actividad? Recordé, entonces, que en mi aldea gallega hace tiempo se puso de moda entre los campesinos, que en mi infancia yo recordaba siempre extenuados por la labor en la tierra, ponerse un 'look' Decathlon y salir a pasear sus ropas color flúor para "hacer ejercicio".

Así que en un rato quizás salgamos a dar un voltio. "No subas una montaña", añadió el doctor, que quizás tenga su cuerpo en la planicie de Zamora pero su corazón en los Alpes suizos. No es fácil. De momento, leo el libro 'Los pensamientos ociosos de un ocioso', del genio del humor británico Jerome K Jerome: "Si no tienes nada que hacer, no tiene gracia no hacer nada". No sé, Jerome, yo estoy la mar de bien: mira, ¡una abeja!

Quizás mi trabajo estos días pase por concienciarme de que en septiembre difícilmente podré brindar ratos y columnas a temas como este. Me consuela saber que mis momentos reservados a no hacer nada, cuando tengamos todo por hacer y pocas ganas de hacerlo, serán increíblemente heroicos y transgresores.

Temas: Vacaciones