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Editorial

Derecha sin complejos en Madrid

El flamante Gobierno de Ayuso es un aviso para navegantes para las izquierdas españolas

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El Periódico

Isabel Díaz Ayuso, la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso, la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. / EUROPA PRESS / RICARDO RUBIO

Isabel Díaz Ayuso ya es la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. Con ella, el Partido Popular retiene uno de sus feudos más importantes y estables (suma ya 24 años en el Gobierno autonómico), Pablo Casado culmina la toma definitiva del poder en su partido y afianza una posición clave para intentar una contraofensiva al PSOE de Pedro Sánchez, y se consolida el pacto de las tres derechas que se estrenó en Andalucía. Ocho meses escasos separan la presentación por sorpresa de Díaz Ayuso como candidata del PP de su investidura. A pesar de haber cosechado el peor resultado histórico de su partido en Madrid, su elección ha sido posible después de dos largos meses de intensas negociaciones con Ciudadanos y Vox. La experiencia y el acierto que le faltó durante la campaña electoral ha sabido desarrollarlos en las negociaciones. El resultado es un pacto de base ultraliberal apoyado en la extrema derecha.

Díaz Ayuso encarna a la perfección la idea de la 'derecha sin complejos'. Ni sus controvertidas ocurrencias ni la pesada sombra de la corrupción sobre su pasado (que puede acabar lastrando su mandato) le han impedido llegar a la presidencia. «Debe de ser que a los madrileños les gusta sufrir y han decidido votar al PP, que son idiotas», espetó Ayuso a la izquierda durante el debate de investidura. El carácter provocativo de la burla no esconde una dolorosa realidad; después de años de corrupción y dispendio, la permanencia del PP en Madrid no deja de ser una muestra del fracaso de la izquierda.

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Aunque ya no es una novedad, cabe destacar la decisión de Ciudadanos de volver a formar parte de un pacto de las tres derechas. Escorado en su negativa a todo lo que provenga del socialista Sánchez, en su afán por desbancar al PP en el espacio natural de la derecha acaba convirtiéndose en la muleta de este, y desdibujando todo lo que dijo representar en su salto a la política española. El que se presentó como el partido de la regeneración, azote de la corrupción y agente de una derecha liberal moderna con tintes socialdemócratas ha elegido compartir viaje con la ultraderecha y el PP de toda la vida. El flamante Gobierno de Madrid es todo un aviso para navegantes. PSOE y Unidas Podemos pueden mirar ese pacto y decidir hasta dónde quieren arriesgar. Alargar su desencuentro y convocar nuevas elecciones puede abrir la puerta del Gobierno de España a la derecha desacomplejada de la mano de Vox. No es un fantasma, hoy ya es una realidad más consolidada y con más poder.