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análisis

Neymar, en el entrenamiento del PSG del pasado sábado

DOMINIQUE FAGET (AFP)

El Barça arriesga mucho con Neymar

Iosu de la Torre

El Barça va a saco a por Neymar. Ya no valen las medias tintas, los guiños equívocos y las supuestas ganas de atormentar al Paris Saint Germain y al Real Madrid. El brasileño será azulgrana otra vez. Falta averiguar con qué costes. Y en qué día. El culebrón no ha terminado, aunque tiene fecha límite, el 2 de septiembre, también se apuesta por la del 20 de agosto.

Hasta el día de hoy, martes 13, el parte meteorológico culé pronosticaba días bochornosos y de aguda sensación térmica. Muy de agosto. Como para no tener vacaciones, con el maletín preparado para volar a París o a Londres. A donde toque.

Y aunque se aventura el desenrredo, la probabilidad para el regreso al Camp Nou del falso hijo pródigo pinta complicadísima. No solo para el Barça. También para el PSG y quién sabe para el apático Madrid.

Demasiadas piezas por encajar en un movimiento que aparenta imposible, hasta que se completa, como si de un doble triple de Simone Biles se tratara. Intercambios de futbolistas, suma de mucha pasta, equilibrios financieros para cuadrar presupuestos presentes y futuros. 

El baile de cifras suena tan obsceno como el trueque de esclavos. Casi cien millones de euros más Coutinho y Rakitic, penúltima oferta aventurada en  las redes sociales, igual para contemplar quién la suelta más gorda. Lancen apellidos y billetes de 500. Incluyan hasta dos huevos duros, como si estuviesen atrapados en el camarote de los Marx.

El doble-triple de Neymar, sin embargo, parece estar encajando esa sucesión de pasos hasta el brinco final en la botiga del Camp Nou. Hagan caja mientras la van deshaciendo. Increíble juego de manos.

El juego de Bartomeu

El presidente se la juega con Neymar, convencido de que después de Messi, el brasileño es el segundo mejor jugador del planeta. Bartomeu se lanza a por todas en el último tramo de mandato. Le quedan dos años para lograr lo inalcanzable. No tiene ninguna Champions, ni tampoco ninguna final four. El deseo de dejar huella imborrable en la historia del club es muy legítimo. También muy vertiginoso. 

Si con Neymar se alcanza la gloria, como con Mirotic y Abrines en el básquet o con Shirahisi en el 'futsal' o con Jennifer Hermoso en el fútbol femenino, el adiós de Bartomeu será la gloria. Entonces ya no habrá socios quisquillosos con los despilfarros del club. ¿Qué hinchas se preocupan de la pasta cuando llegan los éxitos? 

El Barça arriesga mucho con Neymar. Valverde manejará en el vestuario una situación compleja con grandísimos futbolistas de enormes egos.  Cada tres días tendrá que decidir quién acompaña a Messi y Neymar sin cabrear a Griezmann, Suárez o Dembélé. La ventaja del técnico es tener claro cuándo está fijado su final de meta.