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Análisis

Niños en una ciudad al norte de Marruecos.

FERRAN NADEU

Por qué dejan atrás su casa

Sonia Andolz

Las respuestas de las madres y padres de los 'menas' llegados a España nos dejan en silencio y con mucho que pensar

Ante cualquier problema, lo racional es buscar soluciones. Para ello, no sirve con mirar los efectos o daños que causa el problema, sino su raíz. ¿Qué lo crea? ¿Cuáles son sus causas? En la política, las prisas, la presión mediática o social y los intereses partidistas hacen que, demasiado a menudo, la inmediatez de las actuaciones pase por alto la necesidad de un buen análisis.

Es el caso del escenario actual con los menores extranjeros no acompañados. Vemos algunas de las consecuencias de esta realidad: aumento de la presencia de menores en las calles, aumento de robos en zonas con concentración turística, aumento de confrontación con vecinos, especialmente en las zonas donde hay centros de acogida e incluso algunos casos de delitos sexuales con posible implicación de menores extranjeros. Si solo miramos estas 'consecuencias', las soluciones más lógicas nos parecerán el aumento de presencia policial, la dureza en las actuaciones, el posible tratamiento de adultos para los delitos sexuales o, incluso, la posible expulsión del territorio nacional de aquellos con sentencia firme. ¿Solucionaremos con ello el problema? A largo plazo, puede que disminuya la afluencia que parece haber ahora pero, a corto plazo, no habría apenas impacto. Si no se mira la raíz del conflicto, si no se analiza bien el problema, no daremos con las soluciones adecuadas.

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Hay que identificar el problema real. ¿El hecho de que ahora haya más menores sin familia supone un problema de qué tipo? ¿Social? ¿Político? ¿De gestión? ¿El problema son solo aquellos que cometen delitos? En función de esta decisión, el enfoque y las medidas varían enormemente. Si se decide que el problema es el aumento de menores bajo tutela de la Generalitat, la causa es la falta de recursos del sistema de tutela y acompañamiento y, por tanto, es un problema que se debe encarar con recursos económicos, técnicos y políticos. Si se decide que el problema son solo aquellos menores que delinquen, entonces hay que buscar soluciones sociales, policiales e incluso legales.

En esta línea, EL PERIÓDICO DE CATALUNYA ha querido conocer mejor el contexto de la huida. Las razones por las que jóvenes (de forma aplastante, chicos) deciden embarcarse en un viaje tan peligroso y poco prometedor en lugar de quedarse en su lugar de origen y con su familia. Las respuestas de las madres y padres nos dejan en silencio y con mucho que pensar. “Allí al menos tendrán una educación”. “Si mueren, lo habrán intentado, pero aquí no hay futuro”. No huyen de ninguna guerra. Huyen de la pobreza, la desigualdad global y la falta de oportunidades. O contribuimos a equilibrar las desigualdades con el Sur o no tendremos equilibrio aquí. O entendemos que su primera opción es tener una vida digna o no entenderemos que los delitos forman parte de una marginalidad y rechazo social a los que los abocamos. O mejoramos el sistema de protección y acogida o no habrá policía que mejore nada. Una generación perdida para su país y una oportunidad perdida para nuestras sociedades.