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ERC Y BARCELONA

Barcelona es la clave

LEONARD BEARD

Barcelona es la clave

Ernest Maragall i Mira

ERC tiene una nueva y mayor responsabilidad como actor esencial en la construcción compartida del nuevo país/Estado

Han pasado casi dos meses desde que se consumó el acuerdo PSC-Comuns con el apoyo imprescindible de los tres votos aportados por Manuel Valls. Tenemos ya suficientes elementos para valorar el verdadero objetivo de la operación, el rumbo adoptado y el sentido de los mensajes del nuevo gobierno.

Primera evidencia: el objetivo era y sigue siendo cerrar el paso a un gobierno liderado por un partido independentista y progresista. No se permitió lo que hubiera sido un gobierno de transformación social compartido por una fuerza independentista y otra partidaria de una solución política alternativa a la independencia. Eso era un riesgo insoportable para el Estado.

El autor intelectual y político de la conjura es conocido: el PSC en calidad de capataz del Estado en Catalunya, en estrecha alianza con el nuevo embajador del Ibex 35, Manuel Valls, y sus amigos de Cs. Con la complicidad interesada de los Comuns, naturalmente. Por tanto, primera conclusión: se ha negado a Barcelona un nuevo tipo de gobierno de máxima ambición transformadora.

Con el día a día municipal se impone una segunda constatación: el nuevo gobierno es del todo coherente con su nacimiento. Era previsible, pero no en este grado, que el dominio del gobierno correspondiera al PSC. Un gobierno que nos retorna a los conceptos de 'ley y orden' como primera seña de identidad. El ejecutivo Colau-Collboni está aplicando al pie de la letra el programa de seguridad de Manuel Valls.

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La manera de abordar la cuestión de los manteros es el mejor símbolo. ¿Hay una situación de ocupación indebida del espacio público y de actividad comercial ilegal? Es evidente. Pero hay que actuar con urgencia para reconducir la situación en todos los sentidos, incluyendo los aspectos sociales y laborales. El gobierno ha decidido, en cambio, convertirlo en una cuestión de seguridad y actuar como si fueran peligrosos delincuentes.

Se puede entender un cierto entusiasmo inicial de los sectores empresariales y comerciales. Sin embargo, todos lo sabemos, los manteros no forman parte de ningún incremento de la inseguridad ni tampoco desaparecerán de un día para otro. Trasladarlos a golpe de Guàrdia Urbana puede parecer eficaz pero sólo aplaza la solución real.

Por otra parte, las declaraciones de Colau afirmando que la reacción a la sentencia corresponderá a los ciudadanos, pero no a las instituciones, indica hasta dónde llega su renuncia al rol activo que correspondería a un Ayuntamiento con un gobierno progresista y comprometido en la defensa los derechos políticos. Es una forma velada de esconder su ya conocida ambigüedad en esta cuestión y su nueva dependencia libremente asumida vía acuerdo de gobierno con el PSC.

Y, por si fuera poco, si leemos el acuerdo con algo de atención encontraremos un sorprendente alineamiento con los dogmas europeos de equilibrio presupuestario, prohibición del déficit y reducción de la deuda. Es decir, la posición corresponsable de la austeridad y los recortes que hemos sufrido desde 2008. Algo totalmente contradictorio con las evidentes necesidades de inversión y de equipamientos que la ciudad espera y reclama desde hace años.

Todo ello, expresión clara de las contradicciones y limitaciones que los Comuns han aceptado como precio para mantener la alcaldía en un gobierno claramente dominado por el PSC.

Tercera reflexión: el episodio Barcelona es el resultado final de un ciclo electoral que ha dejado a ERC y PSC como fuerzas centrales. También por ello, ERC debe saber superar la frustración inmediata -legítima y comprensible- y actuar como primera fuerza en el país y en Barcelona. Tenemos claro qué Barcelona queremos para los próximos 20 años. Pero también tenemos una nueva y mayor responsabilidad como actor esencial en la construcción compartida del nuevo país/Estado.

En Barcelona, además, tenemos una segunda responsabilidad: representar los votos independentistas que han quedado fuera del Ayuntamiento gracias a la aventura personal y divisionaria de las 'Primàries' que restó al menos dos escaños al independentismo, en perjuicio directo de las CUP y, quizás, de JxC o ERC.

ERC, alternativa

Por todo ello, nuestra actuación en el Ayuntamiento será más de alternativa que de oposición. Trabajar para toda la ciudadanía, hacer frente a las urgencias y dibujar el futuro. Desde las desigualdades sociales a la emergencia climática, desde la crisis de la vivienda y la inseguridad a la movilidad.

Siempre con un compromiso absoluto con los derechos y libertades, empezando por el rol que deberá ejercer el Ayuntamiento a raíz de la sentencia -que será en todo caso injusta- y que afectará también a Quim Forn, concejal y presidente del Grupo Municipal de JxC, a quien debemos el máximo reconocimiento.

En muchos sentidos Barcelona concentra y representa mucho de lo que hoy ocurre en el país. Barcelona, como tantas veces en la historia, vuelve a ser clave. Estaremos a la altura.

*Presidente del grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona.