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IDEAS

Terenci Moix, en 1992. 

GUILLERMO MOLINER

Cruzar Estados Unidos

Jordi Puntí

Hubo un tiempo en que la moda de los viajes de verano era cruzar Estados Unidos en coche. Un 'coast to coast', decían. De Nueva York a Los Ángeles, pasando por el sur profundo. Estaba la mítica de los años 60: la Ruta 66, 'Easy Rider', Kerouac ... En la era de Donald Trump y la intolerancia, sin embargo, la alternativa son dos libros recientes que describen este tipo de periplo y a su vez se complementan: 'Viajes con Charlie', de John Steinbeck (Nórdica, traducción de J.M. Álvarez Flórez), y la acertada reedición de 'Terenci als USA', de Terenci Moix (L'Avenç).

Dos libros, de Steinbeck y Terenci Moix, permiten viajar literariamente por el país estadounidense 

En 1960, Steinbeck salió a recorrer el país con una autocaravana y acompañado de un perro caniche, Charlie. Su plan de ir “en busca de América” evitaba las grandes ciudades y se perdía por el país. Gracias a la libertad que le da llevar la casa a cuestas, se detiene en lugares inesperados y conoce muchos tipos de vida diferente. Steinbeck viaja en otoño por el norte y luego hacia su sur natal, a Sausalito, en California. Sus observaciones se equilibran con los descubrimientos del paisaje: conversaciones de una gran calidez humana, vidas entrañables o estancadas, pero también la crítica ante la destrucción de la naturaleza a manos del hombre. La parte final, extraordinaria, se centra en los conflictos raciales en el sur: ya sabemos que la América racista de Trump tiene las raíces profundas.

Steinbeck era uno de los ídolos de Terenci Moix cuando inicia su viaje por Estados Unidos, pero ya es otra época, en 1972. Ha habido Selma, Martin Luther King, Vietnam, el ascenso del movimiento gay. Moix seguía la gira teatral de la compañía de Núria Espert, y eso le lleva a visitar las grandes ciudades: Nueva York, Las Vegas, Los Ángeles, San Francisco... Ahora Kerouac y el cine de Hollywood son sus nuevos ídolos, y Terenci pasea su mirada curiosa y burlona por este país “que ultrapasa los límites imaginarios”. Para bien y para mal: la cultura pop le fascina, pero le irrita el contrapeso racista y conservador de la sociedad. Un festival de prosa.