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IDEAS

El escritor Josep Pla. 

Pla(n) de verano

Xavier Bru de Sala

Plan de verano: leer a Pla. Plan alternativo de verano (para los más afortunados): releer a Pla. ¿Pla al azar o pla planificado? En principio al azar, porque incluso el más reiterativo y menos trabajado de sus papeles tiene más interés que el 99% de la producción literaria en catalán (al menos la que se publica). Ahora bien, si de verdad los planianos profesionales, los de la Càtedra, los de la Fundació, los estudiosos y los editores, quieren extender el número de lectores y cumplir con el mayor deseo del autor, el propósito que le llevó a escribir una obra colosal, deberán elaborar un Pla esencial, que no pasara del 10% de las decenas de miles de páginas que llegó a publicar. De la obra completa a la obra selecta, signo inequívoco de madurez cultural y editorial.

Como Josep Pla, todo gran escritor inventa una religión personal, una forma de entender el mundo

¿Cuál era este propósito, el de Josep Pla? Reconducir a los catalanes hacia el planismo, arraigarnos al planianismo, ya que en el fondo, todo gran escritor inventa una religión personal, una forma de entender el mundo, la existencia y a uno mismo, y aspira a convertir a sus lectores en devotos de estas creencias que son mucho más que historias o miradas. El problema para los adeptos de Pla comienza cuando les resulta imposible unir pragmatismo, es decir sumisión, al poder real, ajeno a los catalanes desde hace siglos, con mantenimiento de la catalanidad exclusiva. No hace mucho que los precursores y algunos de los fundadores de Ciudadanos reivindicaban el primer Pla con un fervor inenarrable. Ahora reivindican a Pla sus opuestos, los que se ceban en la salsa de la  antiespañolidad que supura su elocuencia. Unos olvidan que Pla renegó del independentismo para predicar la sumisión. Los otros que consideraba el bilingüismo como una tragedia.

Si el plan de verano es leer a Pla, el plan del otoño consiste en conciliar a Josep Pla con Josep Pla.