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A pie de calle

Vista de Barcelona un día del 2017 con episodio de contaminación.

JULIO CARBÓ

Cambiemos las prioridades por nuestra salud y la salud del planeta

Carlos Alberto González-Svatetz

El aumento del consumo mundial de carne es insostenible y, por ello, cambiar a una dieta a base de alimentos de origen vegetal es imprescindible para la salud y el cambio climático

Cuando se descubrió la terapia para tratar la tuberculosis (TBC), a finales de 1940, la mortalidad por TBC casi había desaparecido. Lo mismo pasó con la escarlatina, el cólera y la fiebre tifoidea. Cuando se descubrieron los antibióticos, la mortalidad por escarlatina se había reducido a cero. ¿Qué explica estos enormes cambios en las enfermedades infecciosas de esa época? Una importante mejora del nivel de vida, la alimentación, la higiene individual y ambiental y la vivienda. El efecto de medidas médicas específicas en la reducción de la mortalidad fue mínimo.

Actualmente predominan enfermedades como el cáncer, diabetes, cardiovasculares y obesidad, todas debidas a causas relacionadas con el estilo de vida y el ambiente: un alto consumo de tabaco y alcohol, carne y alimentos de origen animal, azúcar refinado y sal, y un bajo consumo de productos vegetales (frutas, hortalizas y cereales integrales). Hay otros determinantes sociales como la desocupación, ausencia o baja calidad de vivienda y la contaminación del aire.

Los factores determinantes de estas enfermedades crónicas son modificables, por lo tanto, prevenibles. ¿Por qué no es la prevención una prioridad del sistema social y político? Hay varias razones: a) La prevención no es patentable (en el sistema lo que no ofrece beneficio, carece de interés empresarial); b) A la industria farmacéutica no le interesa evitar la enfermedad (excepto a la fabricante de vacunas), su negocio está en vender fármacos; c) En el sistema sanitario predomina la cultura de la curación y la alta especialización tecnológica, dedicando más del 90% del presupuesto; d) En las políticas públicas no hay conciencia ni voluntad de priorizar la prevención; e) A los gobiernos neoliberales no les interesa aumentar el gasto social para mejorar la calidad de vida de la población.

Revolución de las conciencias

La prevención de estas enfermedades también se relaciona con el cambio climático y la contaminación del aire. De los gases de efecto invernadero (GEI), causantes del calentamiento global, un 60% provienen de la energía de combustibles fósiles y un 30% de la agricultura. De estos, un 80% provienen de la producción de carne animal. El aumento de este consumo mundial es insostenible y, por ello, cambiar a una dieta a base de alimentos de origen vegetal es imprescindible para la salud y el cambio climático.

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Deben cambiar las prioridades públicas hacia la prevención de estas enfermedades, la mejora de la calidad de vida y del aire y la mitigación del cambio climático. Es urgente y hay que tomar conciencia del problema y de las medidas a implementar. Las movilizaciones internacionales de estudiantes (Movimiento Jóvenes por el Clima), las tasas a las bebidas azucaradas causantes de la obesidad, las presiones por un cambio en el modelo energético y de transporte, las tendencias en jóvenes a favor de una dieta vegetariana y contra el maltrato animal, nos dice que algo empieza a cambiar. Una revolución de las conciencias y un cambio de paradigma son imprescindibles en los líderes políticos y sociales.

*Miembro de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología.