25 oct 2020

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CON INTERÉS

El sector turístico contribuyó a mejorar el crecimiento económico en el primer trimestre. En la foto, turistas ante la Pedrera.

RICARD CUGAT

Turistas (y ciudadanos) más seguros

Josep M. Berengueras

¿Son realmente los manteros una preocupación para los visitantes?

Agosto, mes de descanso y viajes más o menos lejanos para miles de ciudadanos y de ciudades abarrotadas de viajeros para los que trabajan o no se pueden permitir viajar. En plena vorágine de foráneos, se ha puesto en marcha un dispositivo policial en Barcelona con el objetivo de erradicar la venta ambulante ilegal en la vía pública (es decir, los manteros). Comercios y restaurantes citan problemas de seguridad, y el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlleafirmaba hace unos días a este diario que "es inadmisible que lo primero que vean los turistas al llegar a Barcelona sean los manteros". Pero, ¿son realmente los manteros lo que preocupan a los visitantes?

El turismo es básico para la economía local. Hablamos de un sector que representa más del 10% del PIB; que llena aviones, hoteles y restaurantes; que compra en comercios de todo tipo, que visita museos, que coge el transporte público, que paga la tasa turística... En definitiva, es un sector que --más allá de algunos problemas que también genera-- contribuye a crear riqueza y genera miles de puestos de trabajo. Cuidar al turismo, pues, parece lo más lógico.

Los turistas quedan maravillados por los monumentos, la gastronomía, la gente... Pero también reciben impactos negativos. Según el Observatori del Turisme a Barcelona (datos del 2018), el nivel de ruido, las playas, el nivel de los alojamientos y la seguridad son los apartados que obtienen peores notas por parte de los turistas.

Un ejercicio simple (aunque requiere traductor de Google) es acudir a las páginas web de Asuntos Exteriores de, por ejemplo, Japón y Corea del Sur, dos de los principales mercados emisores de turismo asiático. Ambas cuentan con un apartado de recomendaciones y alertas de seguridad por países, y una rápida consulta al apartado de España deja mensajes que invitan a la reflexión de nuestra imagen.

Uno avisa de que se debe tener cuidado con la tarjeta de crédito porque un ciudadano denunció que la suya fue copiada en el aeropuerto de El Prat; otro alerta de que hay taxistas que cobran tarifas excesivas; otro destaca que entre enero y junio hubo 225 robos a turistas japoneses; otro informa de que hay que tener cuidado con "el método de la mancha"; otro de que hay que prestar atención -sobre todo de noche- a las motos porque puede haber estirones de bolsos; otro que es mejor ignorar a la gente que quiere prestar ayuda (en especial cuando se lleva maletas)... Todas ellas no son advertencias generales: son referidas a sucesos denunciados ocurridos recientemente. De hecho, la página japonesa informa incluso de los últimos asesinatos que ha habido en la ciudad.

El dispositivo para acabar con la venta ilegal ambulante puede erradicar uno de los problemas que tiene la ciudad, y seguramente los comerciantes y restauradores de las zonas afectadas estén contentos. La duda que queda es si esa es realmente la principal preocupación de los barceloneses y los turistas, o hay otras prioridades, como por ejemplo poder pasear tranquilos sin miedo a que les roben.

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