23 sep 2020

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Plataforma per la Llengua

Patio de una escuela.

ICONNA / JOAN CASTRO

Un punto de encuentro cada vez más atractivo

Òscar Escuder

Queremos más referentes, más espejos donde ver que el catalán también sirve para crear, cantar o charlar con los amigos

Rosalía quiere un Bentley de color blanco y uno de color verde y nosotros queremos más Rosalías. Más referentes culturales, más espejos donde mirarse y ver que sí, que el catalán es atractivo y también sirve para crear, cantar, gritar o charlar con los amigos. Porque este es, posiblemente, uno de los elementos clave del estado de la lengua: la atracción. Otros serían la utilidad, la necesidad y el prestigio.

Los datos de la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Generalitat nos muestran que el conocimiento del catalán es muy amplio. De hecho, nunca había habido en Catalunya tanta gente que entendiera y hablara el catalán, con un 94,4% y un 81,2% respectivamente. Pero el conocimiento y el uso son cosas muy diferentes: solo el 36% de la población lo habla habitualmente. Un 43,5%, si tenemos en cuenta aquellos que se declaran bilingües. Esta es una de las fotografías que nos deja la Encuesta. Pero ¿y si nos centramos en aquella parte de la población que la Encuesta no tiene en cuenta, los más jóvenes? Por ello, en la Plataforma per la Llengua hicimos un estudio sociolingüístico. ¿Cuál es la lengua que consideran más útil o más atractiva? El resultado del estudio es muy claro. Solo un 14% de las conversaciones en los patios de Secundaria son en catalán, el 35% en el caso de la Primaria. Y ahora viene la gran pregunta: ¿por qué?

Y aquí volvemos al principio: la atracción. Durante la adolescencia cada individuo se construye su propia identidad, y los referentes aspiracionales influyen claramente en esta construcción. Si los ídolos de un adolescente, si los youtubers que mira cada día, si las series de Netflix que le gustan, si los instagramers que sigue escriben, cantan y hablan solo en castellano, es evidente que el catalán parte con desventaja. Es evidente que este individuo verá el castellano como un instrumento más útil, más cercano que el catalán, que quizá solo oye y practica en el aula. Evidentemente, el déficit de referentes no es la única causa de este salto entre Primaria y Secundaria, ni siquiera del bajo uso del catalán.

La norma no escrita, y a menudo inconsciente, que hace que los catalanohablantes cambiemos al castellano cuando en una conversación hay un castellanohablante también influye. O la falsa educación de renunciar al catalán cuando nos dirigimos a alguien que nos parece que no es de aquí, cuando lo que hacemos es dificultar el acceso normal al catalán, darle a entender que el catalán no es para él.

Elemento clave de cohesión

Es decir, que el hecho de no usar de manera habitual y en todos los ámbitos el catalán hace que cuando los niños y los jóvenes salen del entorno escolar, la realidad que los rodea se exprese mayoritariamente en castellano. Y sí es cierto que existe una presión mediática y un marco legal que no ayudan, pero el cambio de actitud depende solo de nosotros. Nuestra entidad denuncia reiteradamente, tanto al gobierno de la Generalitat como al del Estado y en la Unión Europea, estas carencias, pero la ciudadanía también debe contribuir no renunciando a usar la lengua que el 94,4% de catalanes entienden perfectamente. Hay que ser conscientes de que el catalán es un elemento clave de cohesión social, de igualdad de oportunidades, y un pilar cultural de nuestra sociedad, de nuestra manera de entender el mundo.

Hay que trabajar para que cada vez más personas se sientan atraídas por el catalán y perciban que les es útil y necesario, hayan nacido en Sant Esteve Sesrovires, en Granada, en Hangzhou, en Tánger o en Medellín.

*Presidente de Plataforma per la Llengua