Ir a contenido

IDEAS

El científico James Lovelock, durante una visita a Barcelona en el 2010. 

ALBERT BERTRAN

Una solución climática

Jordi Puntí

Este viernes, 26 de julio, el científico y ambientalista James Lovelock cumplió 100 años, y por lo visto celebra su segundo siglo de vida con una inesperada dosis de optimismo. La primera vez que oí hablar de Lovelock fue hace más de una década, cuando empezaba a circular con fuerza la amenaza del calentamiento global. Sí, lo que después los 'lobbys' del petróleo americanos lograron disimular bajo el eufemismo de “cambio climático” y que hoy ya solo podemos definir como “emergencia climática”.

Lovelock era conocido porque en los años 60 desarrolló la Teoría Gaia, según la cual la Tierra es un sistema único que se autorregula, entendiendo la biosfera como un ser vivo que reacciona para protegerse frente a los desastres ambientales que le causa el ser humano. En 'La venganza de la Tierra', publicado en 2007, Lovelock utilizaba sus estudios para lanzar un advertencia final: el hombre ya no estaba a tiempo de detener las consecuencias devastadoras del calentamiento global, pero sí podía reducir su impacto “para salvar a la humanidad”.

El científico James Lovelock es optimista ante el calentamiento global y cree que los robots frenarán las malas decisiones humanas

A lo largo de estos años, ante cada sequía o inundación, ante cada fracaso de los protocolos climáticos, pensaba en James Lovelock. Me lo imaginaba en su casa, asintiendo consternado desde su edad provecta. Ahora, sin embargo, en el umbral de su centenario, acaba de publicar 'Novacene', un ensayo particular y deslumbrante -aun no traducido- que busca una salida al asunto. Para Lovelock, el Novaceno será “la era de la hiperinteligencia” que superará el Antropoceno actual.

La eclosión de la Inteligencia Artificial y los superordenadores, con robots que piensan diez mil veces más rápido que los humanos, llevará un cambio de modelo: pronto las máquinas se darán cuenta de que la vida orgánica es necesaria para mantener una temperatura soportable incluso para ellas. Su miedo lógico ante el calentamiento global, pues, frenará las malas decisiones humanas e impulsará soluciones medioambientales. Salvarán al planeta y, de paso, a los humanos. Alguien pensará que son chocheces de un viejo gagá, pero el gran argumento de Lovelock, el pesimista de 100 años, es que él ya no lo verá y no se juega ningún prestigio.