Editorial

El 'brexit', en las peores manos

La victoria de Johnson hace dudar de que el Reino Unido esté en condiciones de salir de la UE en octubre con acuerdo

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Boris Johnson abandona la oficina central de su campaña en Londres.

Boris Johnson abandona la oficina central de su campaña en Londres. / AP / TOLGA AKMEN

La holgada victoria de Boris Johnson en la elección del sustituto de Theresa May al frente del Gobierno británico y del Partido Conservador no por esperada es menos preocupante. La consagración del político del que nunca se sabe qué cabe esperar pone el 'brexit' en las peores manos para que se consume sin costes irreparables, acentúa la crisis de la familia 'tory', dividida entre los 'brexiters' radicales y quienes creen que solo es posible salir de la Unión Europea si hay pacto, y alarma a la City, que teme una caída sin freno de las exportaciones al otro lado del Canal –el 12,5% del PIB– y el debilitamiento de la libra, entre otros males.

A diferencia de su adversario Jeremy Hunt, apegado al realismo y al cálculo de riesgos, Johnson es conocido por su desprecio por la verdad y por un egocentrismo sin límites, una mezcla que se reveló extraordinariamente eficaz en la campaña del referéndum del 2016, que acaso sirve para frenar la competencia del eurófobo Nigel Farage, pero que es sin duda insuficiente para tener esperanzas de que el próximo Gobierno británico estará en condiciones de salir de la UE el 31 de octubre con el respaldo de un acuerdo con Bruselas. La serie de dimisiones de miembros del Gabinete saliente antes de su disolución por disentir de Johnson obliga a esperar lo peor, aunque el nuevo 'premier' tendrá que batallar con un Parlamento muy hostil que se antoja el último bastión para lograr que el 'brexit' sea pactado y se limite así el parte de daños asociados al divorcio.