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IDEAS

Joan Maragall.

Literatura y burguesía

Xavier Bru de Sala

Gabriel Ferrater, imaginación fecunda al servicio de una literatura ajena a su entorno, es decir y alienada, reducía la nómina de autores catalanes burgueses a dos: Joan Maragall y Joan Oliver (Pere IV). Falso. Ni eso. De pequeño y de joven, Maragall, hijo de un afortunado trepa del Vallès, jugaba y se enamoraba por la calle en el barrio menestral de Santa Caterina. Cuando su padre comenzó a prosperar de verdad, el heredero rechazó de manera explicita y tenaz convertirse en burgués. Por cosas del azar, devino rentista, que no es lo mismo.

Ferrater reducía la nómina de autores catalanes burgueses a Joan Maragall y Pere IV

Oliver sí que nació en el seno de una familia de la alta burguesía. Además de cofundador del Grupo de Sabadell, de no menos elevadas inquietudes literarias, era según me contaba, uno de los alocados que en los años 20, habiendo perdido en el casino de Montecarlo hasta el coche familiar de lujo, enviaban alegres telegramas: «Papá, mande fondos o me suicido «. La escritura, las tensiones sociales y políticas, la guerra y sobre todo el inconformismo radical lo llevaron a erigirse en símbolo y paradigma del escritor antiburgués (el poema 'Porc', sin ir más lejos) y amigo de los revolucionarios.

Dejando a un lado que no hay novela burguesa sino en todo caso antiburguesa, el problema de la literatura catalana no es el poder propio, siempre enclenque, provisional, vicario y al final fallido, sino al revés. El problema del catalanismo literario es la burguesía. Prat de la Riba es un hijo espiritual y político de Maragall, independentista 'long term', que le salió más acomodaticio y cobarde de lo esperado. Quien defenestró a Cambó por las mismas razones no fue la izquierda sino los poetas, Carner Bofill i Mates. (Verdaguer no fue perseguido por catalanista sino porque estaba incómodo en su papel de blanqueador de una familia esclavista). Por todo ello, porque lo sabía, Jordi Pujol mantuvo siempre la cultura cuanto más lejos del ágora y más arrinconada mejor.