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IDEAS

Obra ’Truman Capote - Red Fedora’ de Andy Warhol

EFE / WHITNEY MUSEUM DE NUEVA YORK

Menos mal que te fuiste

Lucía Lijtmaer

Uno de los libros más adictivos que recuerdo es 'Conversaciones íntimas con Truman Capote', donde el escritor charla con Laurence Grobel. Tratándose de Capote hay, por supuesto, muchísimas frases lapidarias, pero la que siempre viene a mi memoria es una en la que conversan sobre retratos. Capote ríe al ver una foto de sí mismo del presente en el que están hablando, dónde aparece hinchado, desmejorado, como un sapo que mira a cámara: “Me encanta. Parece una advertencia a un antiguo amante. 'Menos mal que te fuiste, mira con quién podrías haber acabado'”.

Parecería que todo pasado fue mejor -y no anterior, como dice el chiste-, que todo presente es agradable y plácido, y que todo futuro es, por defecto, progreso

Esa frase siempre me ha gustado, entre otras cosas porque no es retrospectiva ni halagüeña, dos grandes problemas que nos encontramos al atacar lo ya sucedido, especialmente cuando hablamos de cultura. Parecería que todo pasado fue mejor -y no anterior, como dice el chiste-, que todo presente es agradable y plácido, y que todo futuro es, por defecto, progreso.

Es precisamente en estos días en los que famosos escritores publican ensayos sobre los grandes males de la era Trump, y no se trata de la política de control migratorio, de los menores enjaulados, o del racismo institucional, sino oh, la corrección política. En estos días que nueve hombres inauguran ferias del libro después de un año especialmente sangrante con respecto a la necesidad de más visibilidad, justicia, y dignidad de las mujeres.

Los ejemplos se suceden y trascienden lo literario. Hay declaraciones estúpidas de músicos, artistas visuales y cineastas, artistas que viven nuestro tiempo, ajenos al cambio, convencidos de ser suertes de Dorian Gray ante un espejo que sigue igual que en su mejor época, espejito espejito, dime tú quien es el más bonito. Esperando que el espejo -la sociedad, los demás, quien sabe- les responda lo mismo que hace veinte o treinta años. Y cuando alguien te dice que estás viejo, llega el berrinche.

Ante tantas sorpresas, pataletas y decepciones, a veces hojeas la prensa, y lees las declaraciones como si realmente se tratara de aquel novio al que no volviste a ver. Y cuando alguien te pregunta: “¿has leído lo que ha dicho X?”, ahora que es verano, en vez de correr a por el titular, te das cuenta de que en ese grito viejuno se concentra toda su irrelevancia, todo lo que ya no importa de alguien que dejó de interesarte hace mucho tiempo.