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Aniversario espacial

Imagen del un paseo lunar de la misión Apolo 11, en 1969. 

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¡No fuimos a la Luna, estúpidos!

Emma Riverola

Imposible ser tan sobresalientes para llegar hasta allí y tan miserables para desgarrar nuestra preciosa, única, solitaria y fatigada Tierra

Hay que ser ignorante. ¿Puede alguien creer que realmente nos hemos visto desde allí? Con los pies sobre ese satélite que sabe más de muerte que de vida, con el silencio por toda compañía, sin ni siquiera un poquito de viento para no sentirse solo, y un infinito que huele a clausura, donde la libertad no existe, porque no hay adonde ir.

Luna, lunera, dice el poeta. Los niños comen pan moreno y rica luna. Jaca negra, luna grande, y aceitunas en mi alforja. La luna llorando dice: Yo quiero ser una naranja. Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos… No, nunca fuimos a la Luna ni vimos sus cráteres ni dejamos huellas ni clavamos ninguna bandera. Patrimonio de poetas, de sueños y leyendas, ¿cómo sería posible llegar hasta ella sin cambiar el mundo?

Admitámoslo, jamás hemos salido de este bello planeta asfixiado. Imposible haberlo visto desde fuera, rodeado de tanta oscuridad, de tanta nada. Bastaría con haberlo contemplado a esa distancia imposible para arrebatarnos de amor. Como se ama a aquello que está a punto de perderse, como se lloran todas las ausencias, como se piensa obsesivamente en reparar lo que se quiebra.
 

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Vivimos en un planeta cuarteado. A la medida justa de la codicia. Desde nuestras pequeñas islas privilegiadas, señalamos a los proscritos y les desterramos a sus jaulas de vidas imposibles. Y nos molestan. ¡Cómo nos disgustan sus bocanadas desesperadas! Que los niños se queden en sus prisiones de miseria. Que los hombres pierdan su fuerza como esclavos y las mujeres entre sus piernas. Que las familias desaparezcan en el mar. Pero que no vengan, que no molesten. ¡Son tan enojosos sus estertores! Que mueran lejos. Donde no podamos verles.

Por eso nunca hemos ido a la Luna. Imposible ser tan sobresalientes para llegar hasta allí y tan miserables para desgarrar nuestra preciosa, única, solitaria y fatigada Tierra. Es todo un engaño, una imposible quimera. La gran 'fake news' de la humanidad. El perfecto recurso para que, en cada aniversario, nos creamos que somos grandes.