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LA ENCRUCIJADA DEL REINO UNIDO

El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson.

ANDY RAIN (EFE)

'Brexit': ¿final de camino?

Rafael Vilasanjuan

A pesar del cambio de actores, la salida de Gran Bretaña de la UE puede topar de nuevo con los mismos obstáculos

Primero fue un referéndum, luego empezó el drama de un acuerdo que el Parlamento nunca aceptó y la dimisión de Theresa May. Ahora, con la elección de un nuevo primer ministro empieza otro capítulo del 'brexit'. El martes sabremos si Boris Johnson confirma las encuestas y acaba como inquilino en el 10 de Downing Street. Su promesa de no alargar más y sacar al país de la Unión Europea cuando el 31 de octubre se cumpla el plazo, aunque sea sin acuerdo, es lo más claro que hemos oído del otro lado del Canal de la Mancha. Pero no será fácil. Puede que el eterno problema siga, solo que con nuevos actores.

No es que desconfiemos de Johnson y su capacidad para tirar por la vía de en medio, es que antes incluso de llegar a tener la llave de la mansión oficial ya le han empezado a toser algunos de los miembros del Partido Conservador, entre ellos el ministro de Economía, que anuncia que hará todo lo necesario para evitar un 'brexit' sin acuerdo ¿Vuelta a la casilla de salida? No, Europa ha empezado a asumir que no hay cabida dentro de la UE y los nuevos cargos, especialmente Ursula von der Leyen, la primera mujer en lo más alto de la Comisión Europea, reconocen que apenas hay margen para una nueva propuesta. En la práctica, entre las vacaciones, la formación del nuevo equipo europeo y el relevo en el Gobierno británico es prácticamente imposible negociar nada antes del 31 de octubre.

El mismo problema

Además, el nuevo primer ministro británico se puede encontrar con el mismo problema que su antecesora: una aritmética parlamentaria que no le sea propicia para apoyar otro acuerdo. Con un Parlamento bloqueado pende la amenaza de una moción de censura o nuevas elecciones. Es el resultado de la irresponsabilidad política de llevar a referéndum un acuerdo donde estaban claras las condiciones de quedarse, pero nadie conocía las de salir. Por eso, aunque cambien las caras de quienes van a encontrarse a uno y otro lado, la nueva etapa del 'brexit' no debería pretender mucho más que encontrar, por fin, una puerta de salida.