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análisis

Messi, con sus hijos antes de hacerse la foto de equipo de la temporada 2017-18.

Leo Messi ¿más cerca de Thiago o de Mateo?

Emilio Pérez de Rozas

Hace mucho tiempo, me quedé impactado, no solo por la sinceridad del comentario, no solo por la espontaneidad de la expresión, de una frase que dijo Leo Messi y que, de verdad, se quedó instalada en mi mente.

Ustedes lo recordarán, sin duda, pues igual, en algún momento de su vida, les ha salido del alma comentarla para definir el carácter, el 'tarannà', de algún familiar. Fue cuando Messi dijo que su hijo «Thiago es más bueno… mientras que Mateo es un hijo de puta. Mateo te mira y se desafía», comentó ‘D10S’, lanzando una sonora carcajada para tratar de quitar hierro a tan contundente comentario.

Estos días no paro de leer artículos en la prensa argentina sobre el cambio vivido por Messi en la Copa América. El país que ama (e idolatra) a Maradona sigue teniendo, en el caso de la ‘Pulga’, el corazón dividido. Lo tenía cuando lo consideraban un ‘pecho frío’ y lo tienen ahora, porque creen que su liderazgo, su crítica contra los organizadores de la Copa, sus quejas a los árbitros y a la actuación del VAR, sobraban.

Pero, lo cierto, es que también han aparecido argentinos que elogian a ese hijo de puta. Les encanta que Messi sea más Mateo que Thiago, les parece bien que, por fin, llevar ese brazalete haya servido para avinagrar su carácter, digamos que conservador, bonachón, conformista, en un liderazgo firme, no solo de la albiceleste, sino también reivindicativo de una manera de entender el juego, el fútbol.

El Barça y, muy especialmente, Josep Maria Bartomeu, está insistiendo en demasía en que Messi no ha pedido a Neymar Júnior. Es más, en que Messi jamás pide nada. La tesis, dicen (y no es una teoría del club, es una teoría de los que viven y trabajan para el club en puestos profesionales, ejecutivos, vinculados al área deportiva), es que Messi juzga los fichajes tras su llegada, dando o no su visto bueno.

La gente puede pensar (bueno, en realidad, lo piensa) que Messi es 90% Thiago Messi Roccuzzo y 10% Mateo Messi Roccuzzo. Pero, me temo que ahí podríamos estar equivocados y que Mateo, que tan bien le cae a su padre (de lo contrario jamás un progenitor se atrevería a hacer, públicamente, un comentario así, vale, gracioso, pero muy punzante y definitivo sobre su hijo) es un reflejo de lo que es Messi en determinados momentos de su vida.

Suárez, Neymar, Griezmann

Una cosa parece clara, a Messi no le importa rodearse de futbolistas que, como su íntimo amigo Suárez, es capaz de morder al rival para ganar; como su colega Neymar Júnior, es capaz de traicionar al Barça, querellarse con la entidad y, a continuación, reírse a la cara de su actual club para provocar su venta; o, como su vecino filigranero Griezmann, recibiéndole en su corte pese a que, un año antes, le dio calabazas a la cara. Porque decirle «no» al Barça, es decirle «no» a Messi, diga lo que diga ‘Barto’. «No sean boludos, no rompan el carné, no dejen de venir al campo porque fichemos a Griezmann o recuperemos a ‘Ney’. Se trata de ganar. Tenemos que ganar», es, fijo, el pensamiento de Leo Messi. De Mateo Messi Roccuzzo.