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ANÁLISIS

Una manifestante sostiene dos pancartas dando la bienvenida a los inmigrantes irregulares y reclamando el cierre de los centros de detención. 

NUCCIO DINUZZO (AFP)

La guerra contra los inmigrantes en EEUU

Rafael Vilasanjuan

Las redadas de Trump podrían pescar a lo sumo a 2.000 extranjeros ilegales en un país donde hay más de 11 millones

Han empezado las redadas, de hecho empezaron en el mismo momento en que se anunciaron, atemorizando a toda la comunidad de inmigrantes. La amenaza de Donald Trump de deportar a los no documentados se ha convertido en una pesadilla para miles de personas que van a cerrar sus puertas a cal y canto, mientras la policía de inmigración y fronteras se dispone a buscarles y sacarlos del país. Los mas de 4.000 millones dólares aprobados por el Congreso para mejorar la seguridad en la frontera sur no han sido suficientes para aplacar la ira de Trump con los inmigrantes. Su batida casa por casa en una docena de ciudades era cuestión de tiempo y tras anunciarla en las redes, la operación está en marcha.

¿Terroristas? No, inmigrantes. Detrás de cada uno hay una historia, una familia dividida para siempre y tal vez un retorno obligado a un país donde va a ser imposible rehacer su vida ¿Qué sentido tienen las redadas? Con una logística exagerada, en el mejor de los supuestos apenas se logrará expulsar a unos miles. Aquí empiezan todas las dudas sobre las deportaciones. ¿Qué le preocupa al presidente? Se calcula que en EEUU hay unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, un número que ha ido en descenso desde hace una década ¿Qué puede suponer deportar a unos miles? En un país muy laxo con las regulaciones laborales, la mayoría contribuyen al crecimiento económico y al funcionamiento de servicios como la hostelería o la construcción. Las redadas pretenden pescar a 2.000, pero la amenaza pende sobre todos los inmigrantes, documentados o no, ya que va a dividir familias y romper comunidades.

Derechos

“Cierren la puerta”. Las organizaciones sociales, movilizadas contra esta nueva acometida llevan días informando a los inmigrantes de que nadie tiene derecho a entrar en sus casas sin una orden judicial. Pero Trump, que domina y somete desde las redes sociales, quiere una imagen dura, sacando a personas de sus casas y si son niños, mejor. Quiere demostrar que está decidido a cerrar el paso y cree que la deportación de unos miles será suficiente para hacer desistir a otros que quieren entrar. Una declaración de guerra a los mas débiles de la sociedad, inmigrantes sin  papeles y sin derechos. Una guerra que comienza por construir una trinchera inmensa en  la frontera sur.

Como no consigue subir lo que queda de muro, permite campos de detención, incluyendo a menores, donde las condiciones de hacinamiento y trato ya han causado 24 muertos ¿Accidente o crímenes? Un caso aislado podría generar dudas, pero a medida que proliferan los números todo apunta a una violencia extrema con total impunidad. Solo faltaba atemorizar a los que están fuera, y ese es el sentido de las redadas. La guerra total, un estado de terror absoluto contra el inmigrante. Sería exagerado compararlo en víctimas, pero el concepto no está tan lejos del que empezó deportando judíos, gitanos e inmigrantes en Alemania y que acabó derivando en el mayor genocidio de la historia reciente.