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EL ARTÍCULO Y LA ARTÍCULA

Leonard Beard.

¿No nos estamos pasando?

Juan Carlos Ortega

Soy oyente habitual de radio desde que era pequeño. Me crié oyendo a Luis del Olmo en 'Protagonistas', con su voz llena de sol. Escuchaba a Quintero por las noches, con el transistor debajo de la almohada, como millones de españoles. Picaba, además, de aquí y de allá: el gran Gabilondo, el inmenso Julio César IglesiasMagín RevilloArribas Castro. Escuchaba todo, desde Encarna Sánchez hasta Alejo García, desde las emisoras grandes hasta las municipales, desde la SER hasta Ràdio Sant Boi, emisora municipal, donde un fantástico José Luis Díaz hacía un magnífico programa para nosotros, los niños.

Me he hecho algo mayor, y sigo haciendo lo mismo. Ahora oigo a Pepa Bueno, a Carlos Alsina, a Francino, a Toni Garrido, incluso a Federico Jiménez Losantos. No me pierdo nada, porque, como tantos, estoy un poco obsesionado con ese medio.

La política, el núcleo central

Pero algo ha cambiado. Antes, en la radio, se hablaba de muchas cosas. No había un tema que fuera mayoritario, ningún asunto era más tratado y abordado que el resto. La radio era un reflejo de las cosas, de los intereses de la gente, y esos intereses eran muchos. O, al menos, desde la radio se intentaba que así fuera.

Ahora, sin embargo, la política es el núcleo central de todo. Los magacines matinales se han convertido en monográficos sobre lo que ha dicho Pedro Sánchez y lo que le ha respondido Pablo Iglesias, sobre Torra y sus lazos amarillos. Lo que antes era una sección, una parte de la totalidad de los intereses, se ha convertido en casi lo único.

¿Es realmente necesario dedicar el grueso del tiempo a charlar de forma insustancial sobre política?

Y, de verdad, ¿no nos estaremos pasando un poco? ¿Es realmente necesario dedicar el grueso del tiempo (y del dinero destinado a colaboradores) a charlar insustancialmente sobre política? Suelen decirnos que ahora, por suerte, podemos hacerlo, que durante toda una dictadura se nos tenía vetado y que, por eso, ahora debemos compensarlo. Pero, ¿no será eso una excusa? ¿No será, en realidad, que rellenar hablando de Unidas Podemos y Vox es más fácil, requiere menos inventiva, que la cascada de secciones distintas y luminosas que nos regalaban Gabilondo y Del Olmo cada mañana?

La venganza de los 'podcast'

Yo creo que es esto último, de verdad. Ocupar minutos divagando sobre la repetición de elecciones es tremendamente fácil. Basta para ello con convocar en el estudio a tres directores de diarios y, ala, a ir tirando una buena hora. Luego se da paso a los oyentes, que dejan notas de voz en el WhatsApp, y ya tienes medio programa hecho.

Desde aquí, con humildad y admiración, pido (sabiendo que no me harán caso) a los responsables de los principales programas de radio, que dediquen su maravilloso medio a hablarnos de otros asuntos. Después de todo, ¿y si no fuera tan importante lo que hace Pedro Sánchez? Sé que no me harán caso, pero a los locos de la radio no nos importará, porque por suerte tenemos los 'podcast', donde se está urdiendo la gran venganza, hablándonos de lo que de verdad nos interesa. Grandes emisoras, ya sabréis lo que hacéis. O cambiáis o el 'podcast' acabará con vosotras.