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Editorial

Un buen punto de partida para Colau y Collboni

Más capacidad de trabajo y de dirección política en el nuevo gobierno municipal pueden ayudar a superar los grandes retos de Barcelona

El Periódico

Ada Colau y Jaume Collboni, en la presentación del equipo de gobierno municipal de Barcelona, esta semana.

Ada Colau y Jaume Collboni, en la presentación del equipo de gobierno municipal de Barcelona, esta semana. / DANNY CAMINAL

El 43,2 % de los barceloneses están satisfechos con el pacto entre Barcelona en Comú y el PSC que ha permitido a Ada Colau repetir como alcaldesa pese a no ser la fuerza más votada, aunque empató a 10 concejales con Esquerra. El porcentaje de los que están insatisfechos es prácticamente el mismo. El punto de partida es bueno. Los que están a favor del pacto superan, por ejemplo, el porcentaje de votos que lograron los dos partidos que lo firmaron. Quiere ello decir que entre sus propios votantes, el acuerdo no ha provocado desafección, una circunstancia que probablemente mitigará las tensiones que se puedan producir entre los socios de gobierno.  Todo indica que, a pesar de los desacuerdos entre ambas formaciones en la anterior legislatura –en la que sellaron un pacto que se rompió con la aplicación del artículo 155– es más lo que les une que lo que les separa. Este apoyo también resulta significativo porque es la primera vez en la historia reciente del gobierno de la ciudad que el alcalde no es de la lista más votada. Un tabú que se ha roto sin que, al parecer, se haya truncado nada.

Con todo, los datos de la encuesta de GESOP para EL PERIODICO indican también que el tándem formado por Colau y Collboni tiene un importante reto por delante como es gobernar para todos y ganarse el respeto de ese importante porcentaje que está insatisfecho con su llegada al poder. De entrada, y se ha visto esta semana, es el gobierno de Barcelona más fuerte de las últimas tres legislaturas, pues cuenta con 18 concejales en el equipo de gobierno, cuatro más que en el pacto del 2015 y en el consistorio de Xavier Trias del 2011. Más capacidad de trabajo y de dirección política pueden ayudar a superar los grandes retos de Barcelona.

El nuevo equipo municipal ha puesto, de entrada, el foco en la seguridad con el nombramiento de Albert Batlle como teniente de alcalde. Este tema es, en realidad, el epicentro de los grandes debates que hay que afrontar en la legislatura: el modelo de turismo, la reducción de la desigualdad social, el uso del espacio público, la posición de Barcelona en el mundo global… Colau y Collboni han conseguido con este paso llevar a su terreno la que podría ser la principal exigencia de los regidores de Manuel Valls que les facilitaron la investidura. Le dan satisfacción pero le dejan sin bandera propia. A pesar de ello, la suma sigue sin dar mayoría absoluta y obligará tener mucha cintura para sacar adelante los grandes proyectos. Ese es el reto.