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EN CLAVE EUROPEA

Ursula von der Leyen, candidata a presidir la Comisión Europea, en Bruselas.

AP / FRANCISCO SECO

Candidata problemática para Bruselas

Eliseo Oliveras

La mayoría de los alemanes consideran que Van der Leyen será una mala presidenta de la Comisión Europea

Los escándalos y la mala gestión al frente del Ministerio de Defensa alemán constituyen un mal precedente para la UE

La candidata a la presidencia de la Comisión Europea, la democristiana alemana Ursula von der Leyen, se enfrenta el 16 de julio al voto de ratificación del Parlamento Europeo con un respaldo muy ajustado. Ni siquiera en Alemania cuenta con apoyo: un sondeo para la cadena ARD indica que sólo el 33% de los alemanes considera que es una buena candidata, mientras que el 56% estima que no será una buena presidenta de la Comisión Europea.

Además de los plagios en su tesis doctoral, su labor al frente del Ministerio de Defensa desde el 2013 constituye un mal precedente, ya que está salpicada de escándalos por mala gestión, adjudicación de contratos a dedo, sobrecostes desmesurados y graves deficiencias de equipamiento en el ejército. El Parlamento alemán está investigando a Von der Leyen por la adjudicación a dedo de lucrativos contratos a consultoras externas, como McKinsey, donde trabaja su hijo. La ministra ha logrado sobrevivir políticamente a esos escándalos gracias a la protección de la cancillera alemana, Angela Merkel, del influyente dirigente democristiano Wolfgang Schäuble y del poderoso grupo de comunicación Bertelsmann. La ministra ha tejido asimismo una red internacional de apoyo político gracias a ser miembro de la junta directiva del World Economic Forum y participante regular en las reuniones del secretista grupo Bilderberg.

La campaña de seducción emprendida esta semana por Von der Leyen entre los grupos parlamentarios ha tenido hasta ahora un éxito limitado. Sus respuestas genéricas y evasivas a las preguntas de los diferentes grupos parlamentarios recuerdan las promesas formuladas de forma camaleónica por el también conservador José Manuel Durao Barroso en el 2004 y el 2009 para intentar contentar a todo el mundo y asegurarse la ratificación parlamentaria. Barroso, ante la oposición que despertaba su renovación en el cargo en el 2009, retrasó a septiembre la votación parlamentaria para acumular suficiente apoyo y sumar el respaldo de la mayoría de los euroescépticos. Los líderes de la UE y Von der Leyen han optado en esta ocasión por una votación rápida para impedir que se consolide una mayoría de rechazo.

Sin programa estructurado

Al ser una candidata sorpresa del último minuto, carece de un programa estructurado de acción y gobierno para la Unión Europea (UE). La vaguedad de las respuestas de Von der Leyen en cuestiones clave como la justicia social, el cambio climático, la gestión de la inmigración y el respeto de los principios democráticos en los estados de la UE no convenció a la mayoría de los grupos parlamentarios europeístas. Von der Leyen aprovechará su intervención ante el pleno del Parlamento Europeo el 16 de julio para esbozar sus prioridades políticas al frente del Ejecutivo comunitario y para intentar satisfacer las demandas que le han formulado los distintos grupos parlamentarios esta semana.

Von der Leyen cuenta con el respaldo de su propio grupo, el popular. Los liberales de Renovar Europa se inclinan por respaldar su nominación, aunque el grupo está dividido. El voto liberal está condicionado a la promesa de nombrar a la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, como vicepresidenta de la Comisión Europea con el mismo rango que el vicepresidente primero, el socialdemócrata Frans Timmernas. Los liberales exigen además una Conferencia sobre el Futuro de Europa y el establecimiento de un mecanismo de supervisión y defensa de la democracia en la UE. Esto último choca con la actitud evasiva adoptada por Von der Leyen respecto a los gobiernos autoritarios de Polonia y Hungría, que apoyaron su nombramiento y cuyos eurodiputados necesita para lograr su ratificación parlamentaria.

El grupo socialista también está dividido y decepcionado por sus respuestas sobre la defensa de la democracia, la política económica, la desigualdad social, el cambio climático y la inmigración. Los eurodiputados socialistas de los países donde gobiernan se verán presionados para respaldar la decisión de sus líderes en el Consejo Europeo, mientras los alemanes han anunciado que votaran en contra. También votarán en contra los Verdes e Izquierda Unitaria. Por el contrario, los euroescépticos del grupo Conservadores y Reformistas se inclinan por respaldar a Von der Leyen y el grupo ultraderechista Identidad y Democracia está debatiendo si la apoya o no.