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Equiparación salarial

Megan Rapinoe celebra el primero de sus dos goles a Francia en el Parque de los Príncipes.

BENOIT TESSIER (REUTERS)

Si lo pide el fútbol

Carmen Domingo

Las ganadoras del Mundial de Francia aprovecharon la final para continuar con la cruzada para recibir el mismo pago que los futbolistas hombres

Este verano ha sucedido algo sin precedentes en un estadio de fútbol, un grito unánime recorrió las gradas del Parc Olympique Lyonnais, escenario de la final del Mundial de Fútbol Femenino 2019, con récord de audiencias televisivas de más de mil millones. Ese día, hombres y mujeres vestidos con camisetas rojas, azules o naranjas, corearon: “Equal pay” ("igualdad salarial"). Ese fue el mensaje tras la victoria de la gran favorita, Estados Unidos, frente a Holanda. A nadie se le olvidaba que Ada Hegerberg, la actual Balón de Oro, había renunciado a jugar la Copa del Mundo de Francia con Noruega por discriminación; ni las demandas de igualdad de Marta Vieira, la estrella de la eliminada selección brasileña.

Las jugadoras lo sabían. Era su momento más mediático y debían aprovechar y continuar con la cruzada para recibir el mismo pago que los futbolistas hombres.

El fútbol femenino también es política

Las protestas estaban en boca de todas, pero especialmente de Megan Rapinoe, la capitana del equipo estadounidense a quien todo el mundo conoce por sus reivindicaciones. Una actitud que ha mantenido, incluso cuando ha sonado el himno nacional en la final del Mundial. La capitana ha permanecido en silencio sin llevarse la mano al corazón en protesta por la postura de la Administración de Trump hacia las minorías. Su postura reivindicativa no es reciente. A Trump lo ha tildado de sexista, misógino, estrecho de miras y racista y le advirtió de que si ganaban el Mundial no iría a “la puta Casa Blanca”, a lo que el político -poco dado a diplomacias- le contestó que acabara su trabajo. Pues lo ha terminado, y ella, además, regresa con el Balón de Oro a la mejor futbolista y la Bota de Oro. 

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Está claro que el fútbol femenino también es política; no se sabe si irá o no a la Casa Blanca, pero, por lo que pueda suceder, Alexandria Ocasio-Cortez ya ha invitado al equipo a la Cámara de Representantes.

Ahora es el momento de que sus compañeros hombres demuestren que son diferentes y mejores que Trump y que, desde sus equipos de fútbol, se sumen, de forma significativa y ejemplarizante, a alguna acción en la que apoyaran la igualdad salarial.