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IDEAS

Una mujer baja de un autobús nocturno, en Barcelona. 

FERRAN NADEU

Bailar en el fuego

Mónica Vázquez

El libro llegó a mí como tantas otras cosas: a través de un amigo. "Te va a encantar", me decía. "¡Tienes que leerlo!", aseguraba, con la mirada encendida y el verbo acelerado. La curiosidad me consumía, me picaban las ganas de entender a qué venía tanta pasión, y una vez abierto el libro no hubo manera de parar. Vivía leyendo a paso ligero, con una necesidad anhelante zumbándome en el corazón y una febril 'vendetta' calentándome el cuerpo.

‘El Poder’ (Roca) es el mundo del revés, es un arma en la mano de cada mujer y cada niña que no tiene miedo a ser quien es. ‘El Poder’ es el fin de El Terror; ese enemigo fiel que nos acompaña a todas partes desde que nacemos, viene de fiesta con nosotras, nos da copas que no queremos y nos sigue cuando vamos al baño. Camina detrás nuestro cuando volvemos a casa solas. Nos clava la mirada en el autobús, nos baja el sueldo y nos gasta bromas que no hacen gracia. Nos mira, nos juzga, nos viola, nos mata. El Terror nos quiere comer pero nosotras somos incandescentes; bailamos en el fuego. 

'El Poder', de Naomi Alderman, es el fin de El Terror, ese enemigo fiel que camina detrás nuestro cuando volvemos a casa solas y nos clava la mirada en el autobús

Este libro nos presenta un mundo en el que toda niña nace con un poder extraordinario, una especie de electricidad corre por sus venas. Como todo talento, se convierte en un arma cuando hay una guerra en la que no puedes evitar luchar. Algunas tienen más poder y otras menos, pero todas tienen la capacidad de defenderse y pelear. Son libres, como solo podemos imaginar. 

Pero el libro no se queda ahí. Te trae preguntas, dilemas morales, te disfraza al villano, te pudre la diferencia entre el bien y el mal. ¿En quién nos convertiríamos, hasta dónde llegaríamos si ‘El Poder’ fuese real?

Cuando cerré el libro me di cuenta de que, si bien veo y entiendo el infinito mosaico de grises que compone la realidad y que la autora –Naomi Alderman– quiere que aprecie al detalle, masticando la perspectiva y tragándome mi verdad… quiero ese poder. Quiero la batalla interna, el dilema, la responsabilidad. Lo quiero todo, porque si una cosa está clara es que siempre habrá una guerra que merezca ser librada. Y quiero ir armada con algo más que la justicia. ¿Me podéis culpar?