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Al contrataque

Pedro Sánchez recibe a Pablo Iglesias en el palacio de la Moncloa en la primera ronda negociadora, el 5 de mayo. 

DAVID CASTRO

Pesadillas políticas

Xavier Sardà

Hoy ha soñado con Sánchez convocando elecciones cada mes y medio. Cómo le gustaría ser rico. A los pudientes les importa un bledo si ERC se acoge a la inexistente vía de Quebec ni le quita el sueño lo de la Diputación de Barcelona

Pere Balboa ha vuelto a tener horribles pesadillas con elecciones, políticos intransigentes e investiduras imposibles. Balboa, a sus 52 años, sufre descontrol onírico discontinuo, lo que se considera desaconsejable desde todo punto de vista. Tarde lluviosa y por fin un taxi. Llega a la sede de Soñadores Anónimos donde Luisa Llopis ha tomado la palabra.

-En definitiva, llevo más de dos meses sin soñar con Rivera ni Casado. No puedo confiarme todavía, pero duermo a pierna suelta. Espero que no aparezcan más. Los dos repitiendo que no se abstendrán, resultaba insufrible. (Aplausos)

Tutor aparte, el grupo lo integran hoy siete soñadores intemperantes. Antonia se confiesa:

-Yo es que creo que cuando sueño en coaliciones de Gobierno y en Iglesias dándole la mano a Sánchez durante horas me despierto agotada y en el trabajo me lo notan. Estoy segura. Son miradas irónicas de los clientes. Lo notan. Lo peor fue el sábado pasado. Me dormí a media tarde en el sofá sudorosa, exangüe y como exánime. Soñé una gigantesca pirámide de frutos tropicales por la que trepaban los de Vox con ojos enrojecidos. Alguno de los dirigentes fachas llevaba pestañas postizas y me guiñaba un ojo.  De repente la enorme pirámide frutal se desmoronó y de su interior salió Franco burlón y procazmente desnudo. (Solloza)

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Pere Balboa está emocionalmente conmovido. Sus sueños también son dislocados. Hoy mismo ha soñado con Sánchez convocando elecciones cada mes y medio y con Iglesias pidiéndole a Casado ser ministro. Cómo le gustaría ser rico y poder someterse a las reputadas cirugías de remodelación de los trastornos absurdos (CTA). Soñar es de pobres. Hace más de 30 años que los ricos han dejado de tener sueños extravagantes o excéntricos. A los pudientes les importa un bledo si Vox impide lo de Murcia o si ERC se acoge a la inexistente vía de Quebec o a la vía Laietana. A la clase dominante no le quita el sueño el monolingüismo funcional de la portavoz de la Generalitat o del otro ese de la Cámara, ni lo de la Diputación de Barcelona.

Los que no sueñan pueden dedicar todos sus esfuerzos al universo de la realidad efectiva. Pasan de elecciones, de políticos, de negociaciones, de Torra, de juicios y de encuestas.

Sigue lloviendo cuando los soñadores anónimos salen a la calle. Pere Balboa, calado también de timidez, le pregunta a la impermeable Antonia si quiere tomar algo en la cafetería de la esquina. A lo mejor pueden soñar juntos. Sueño de coalición.