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7 de julio, la de San Quintín

Marcial Guillen / EFE

7 de julio, la de San Quintín

Lucía Etxebarria

El 7 de julio del 2008 Nagore Laffage conoció a un chico. Subió a su casa. El chico intentó violarla. Ella se resistió. Él la mató. Existe una escalofriante grabación en la que ella llama a la policía y avisa de que la van a matar. Él la mató a golpes. Luego, fríamente, intentó cortarle un dedo para eliminar huellas dactilares. Más fríamente aún, limpió la casa, metió el cadáver en el maletero del coche y lo tiró al barranco para que lo devoraran los buitres. Se necesita mucha sangre fría para hacer eso. Todo revela una frialdad clínica y, sin embargo, se le aplicó el atenuante de arrebato. A los 10 años, el violador y asesino, Diego Yllanes, ya dormía fuera de la cárcel. A los 12, estaba en libertad. Una mujer que pase un kilo de cocaína por la frontera se lleva 10 años de cárcel.

El 7 de julio del 2016, cinco hombres violan a una chica en un portal. El caso se hace súper mediático. El abogado de los acusados aparece casi a diario en los medios. En algunas ocasiones, en varios programas en un mismo día. También aparecen los familiares de las víctimas. A día de hoy, el nombre de la víctima y sus fotos siguen colgados en internet, así como la carrera que está cursando y la universidad en la que la estudia. Junto con un 'fake' de una foto en la que presuntamente le realiza un beso negro a un hombre.

En el San Fermín del 2008, Nagore 
Lafagge fue
asesinada de forma brutal:
el agresor gozó del atenuante de 
"arrebato"

Hay también un vídeo en el que un presunto periodista se jacta de haberse hecho con el vídeo que fue prueba de cargo y de haber distribuido algunos de los fotogramas, lo cual, como sabemos, es delito. Pero a este hombre nadie le ha imputado.  Y siempre con frases del tipo "¿cómo iban a querer violar a este orco?" (la chica, por cierto, es muy guapa) o comentarios hirientes sobre un presunto sobrepeso de la víctima que no es tal. Así como valoraciones sexistas y cosificadoras: "Pues yo le daría un 6". 

Recientemente ha habido un caso de violación múltiple en Manresa en la que ha sucedido lo de siempre. Un fiscal le ha dicho a la jueza que, según él, no se trataba de una violación, solo de un abuso, porque la víctima, de 14 años, no se defendió. No se defendió porque ya sabemos que, si te defiendes, como Nagore, te matan, y que a los 10 años tu asesino estará libre. Eran cinco hombres contra una mujer.

Los xenófobos han aprovechado para atacarnos a las feministas diciendo que los agresores eran magrebís, menores no acompañados, y que por eso el caso no se había hecho mediático. Eran tres españoles, un argentino y un cubano, mayores de edad. El caso no es mediático porque el abogado de los agresores no ha ido a la televisión a exculparlos, mucho menos sus familias. En segundo lugar, quizá hemos aprendido que dar demasiada promoción y sensacionalizar una violación es poner de nuevo en peligro, revictimizar, a la víctima. Y este caso es especialmente delicado porque ella es menor de edad.

Lo que parece asqueroso es que los de siempre se aprovechen de una situación tan tremenda como esta para difundir el discurso del odio. Lo curioso es que he visto a varios periodistas de los que dudaron de la versión de la víctima de 'la Manada' de Pamplona acusarnos a las feministas de no defender a la chica de 'la Manada' de Manresa. Dicen que no organizamos manifestaciones, cuando todavía ni ha salido la sentencia. ¡No nos ha dado tiempo! Eso sí, ellos nunca fueron a una manifestación en favor de la chica de Pamplona. Lo más triste es que una de ellas es una mujer. Las hipócritas, como las señales de tráfico, señalan el camino que ellas no siguen.