11 ago 2020

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LA CLAVE

Empresarios previsibles

EFE / Zipi

Empresarios previsibles

Albert Sáez

El añorado José Manuel Lara Bosch siempre pedía a los políticos que fueran "previsibles". Por eso, ideologías al margen, sentía más simpatía por Rajoy que por Aznar, por Roca que por Pujol y por Montilla que por Maragall. Lo que posiblemente nunca se hubiera imaginado Lara es que alguno de sus colegas empresarios dejara de ser previsible. Resulta difícil calificar las declaraciones del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, sugiriendo una repetición de las elecciones. Argumenta que los sondeos indican que los resultados serían "más claros". La pregunta sería para quién se clarificarían. El empresariado en el mundo civilizado tiende a valorar la estabilidad de los gobiernos y se relaciona con ellos en función de su actividad política y legislativa. Es bastante imprevisible que los empresarios pidan que se celebren tres elecciones en un año cuando normalmente exigen que se agrupen, cosa que Pedro Sánchez ha hecho hasta donde ha podido. En ese sentido, Garamendi podría haberse sorprendido por el hecho que 27 estados europeos y más de 700 parlamentarios hayan resuelto la gobernabilidad del continente en un mes mientras que cinco partidos españoles y 350 diputados lleven casi tres meses sin dar el paso. ¿Son acaso mayores las dificultades o es peor la cultura política?

Quizás la clave del desliz de jefe de la patronal esté en esa "clarificación" que pide. Da la sensación que una nueva convocatoria electoral le permitiría desmontar alguno de los artefactos que han recibido su apoyo en los últimos meses, como por ejemplo Ciudadanos, cuyo líder recomendó a los empresarios que creen su propio partido. De la misma manera que los patronos se escandalizan cuando los aparatos partidistas usan las urnas para dirimir los conflictos internos, se deberían aplicar la lección cuando afecta a sus asuntos internos. La CEOE, viendo la dinámica de los meses anteriores, debería haber previsto que el PSOE ganó las elecciones mirando a la izquierda. Y prepararse para defender sus intereses ante ese reto, de manera franca y abierta. Se trata de ser previsible, ya lo decía Lara.