03 abr 2020

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Dos miradas

Inmigrantes centroamericanos en un centro de retención estadounidense.

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ (REUTERS)

El escándalo del centro de detención en el que malviven niños y niñas centroamericanos llega a unos niveles de prepotencia e impiedad colosales

Este lunes hablaba de la serie 'Years and years'. Merecería unos cuantos artículos más, porque su visión del futuro inmediato es escalofriante. Revueltas sociales, emergencia ambiental, nacionalismo desatado, fascismo, dictaduras. Capitalismo sin freno. Me refiero de nuevo a ella al ver el escándalo del centro de detención de Clint, en Texas, donde niños y niñas centroamericanos malviven, entre la suciedad, la saturación y la malnutrición. El detalle de la historia es lúgubre y llega a unos niveles de prepotencia e impiedad colosales.

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En la ficción, para hacer frente a una ola de inmigración climática, el Gobierno británico (comandado por una populista llamada Vivienne Rook) decide abrir unos campos de concentración clandestinos que están gestionados por empresas privadas. Los inmigrantes desaparecen sin que nadie sepa dónde van a parar. Finalmente, descubrimos los espacios fantasmagóricos, que se llaman 'ertswhile' ("otrora", en la versión española) y que son auténticas cárceles insalubres que generan beneficios para los modernos mafiosos que las controlan. La realidad cruel y la posibilidad de un mañana que se parece a la ignominia totalitaria de “otrora”, están más cerca que nunca.