13 ago 2020

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El mundo empresarial y el 'procés'

Las patronales, sin tapujos

LEONARD BEARD

Las patronales, sin tapujos

Anna Cristeto

Estrategias que apuesten por trasladar la polarización política al terreno económico formarán parte del problema y nunca de la solución

Este mes de junio ha sido de considerable intensidad para las patronales catalanas. A la tradicional cita que anualmente organiza el Cercle d’Economia en Sitges, se ha sumado la renovación de los órganos de gobierno de la Cambra de Comerç de Barcelona, que tiene para sorpresa de muchos un presidente independentista. Hace unos días también tuvo lugar la concurrida cena anual de los premios Pimec, patronal de pequeñas y medianas empresas de Catalunya.

Estos encuentros tuvieron como denominador común el clima político, como ocurre desde hace años. Sin embargo, el empresariado catalán, con sus distintas voces, se expresa ahora con mayor claridad respecto de los efectos del ‘procés’ y de su impacto en la realidad económica catalana. Si tiempo atrás alguien podía señalar la indefinición del empresariado, hoy la fotografía permite identificar con mayor nitidez las posiciones de cada organización, que ya no temen interpelarse públicamente para defender sus planteamientos y distintas sensibilidades.

El empresariado catalán, con sus distintas voces, se expresa ahora con mayor claridad respecto de los efectos del 'procés' y de su impacto en la realidad económica

En Sitges, ante el presidente de la Generalitat, la dirección del Cercle, que se define como independiente de cualquier interés político, alertó de la pérdida de poder económico de Catalunya y exigió a Quim Torra verdadera acción de gobierno después de espetarle que sabían «de qué pie cojea». Torra parecía no darse por aludido y ante un auditorio desafecto reclamó a los presentes que estén «en la primera fila en la defensa de un referéndum». El ‘president’, eso sí, arguyó que la economía catalana tiene «una resiliencia envidiable».

La cena de Pimec tuvo en cambio un ambiente más distendido. Se premiaba la iniciativa de pequeñas y medianas empresas, que en Catalunya representan casi el 60% de la economía. Su presidente, Josep González, marcó distancias con el Cercle al «no compartir las formas de una parte de sus empresarios» y discrepar de los malos augurios económicos surgidos en Sitges. Además, afeó que en sus pronósticos no se mencionaran «los agravios externos», en alusión al déficit de inversión estatal en infraestructuras y los diferentes costes energéticos entre territorios. En esta ocasión, el público dispensó una acogida más cálida a Torra, y su discurso cosechó más aplausos que tres semanas antes.

Por su parte, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, activo en la búsqueda de soluciones a la cuestión del ‘procés’, sugirió en Sitges al Govern que renuncie abiertamente a la unilateralidad para que las empresas que cambiaron de sede regresen a Catalunya. En este punto, la postura de Pimec, cuyo largo conflicto de representatividad con Foment se resolvió el pasado mes de marzo, expresa su deseo de que vuelvan pero sin incentivos porque «las que se quedaron no lo entenderían».

Puentes de diálogo

Sí coinciden todos ellos en reclamar puentes de diálogo entre gobiernos y recuperar la senda de la política, aunque difieran en el tono de sus exigencias. En este sentido, la irrupción de la candidatura de la ANC al frente de la Cambra de Barcelona ha logrado alinear en tiempo casi récord al mundo económico-empresarial. Si hasta ahora esta corporación había hecho oír sus demandas en base a cualificados informes económicos de su centro de estudios, con Joan Canadell a las riendas el objetivo es conseguir el máximo potencial de las empresas catalanas en un estado propio. Además, el nuevo presidente urgió a Torra a definir una propuesta si el Estado no mueve ficha.

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Ante este cambio de rumbo, las patronales, que tienen voz en el pleno de la Cambra, observan con precaución estas primeras medidas y ya han rechazado de forma enérgica el buscador de empresas que la ANC ha activado en el marco de la campaña Consumo estratégico para señalar a las empresas comprometidas con la república catalana.

Tanto Pimec como Foment creen que mezclar consumo y política es gravísimo y alertan de que cualquier medida de boicot puede perjudicar a empresas y consumidores catalanes. La ANC asegura que no se trata de hacer una lista de «buenos y malos» sino de poner en práctica un consumo responsable en clave soberanista. Desde la Cambra por ahora guardan silencio.

Toda propuesta que abogue por el entendimiento y la construcción de consensos merece ser escuchada, particularmente aquellas que tengan en cuenta la gran pluralidad catalana. Sin embargo, estrategias que apuesten por trasladar la polarización política al terreno económico formarán parte del problema y nunca de la solución.