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La clave

Ada Colau, junto al resto de concejales, se dirige entre abucheos del ayuntamiento de Barcelona al Palau de la Generalitat, este sábado tras la investidura.

ACN

El grito y el 'seny'

Joan Tapia

Las realidades locales no deben quedar limitadas por dogmas que excluyen y dividen

Los incidentes del sábado entre manifestantes de la ANC y seguidores de Ada Colau indican una inusitada tensión entre independentistas y no independentistas. No menos preocupantes son los choques entre secesionistas en San Cugat tras que ERC, aliada al PSC y las CUP, lograra la alcaldía que JxCat tenía desde hacía muchos años. «Sois los del 155», «vosotros los del 3%», son gritos que indican que la temperatura partidaria es demasiado alta.

Más extraño es que Quim Torra intentara impedir algunos pactos municipales (como en Santa Coloma de Farners) entre JxCat y el PSC, el segundo partido catalán en las generales, europeas y municipales. ¿Es ese el rol del ‘president’ que debe representar a todos los catalanes? Se huele un nada saludable designio de polarización.

En Barcelona ha habido gran polémica. Pero lo que ha pasado es elemental. Ernest Maragall conoce bien la ciudad y podía ser alcalde, pero necesitaba forjar una alianza cuya prioridad no fuera la independencia sino gobernar la Barcelona de hoy. ¿Por qué? Porque en el consistorio de la ciudad solo hay 15 concejales secesionistas (tres menos que en el mandato anterior) sobre 41. Quince concejales no pueden imponer al resto su prioridad. Y mucho menos si entre Colau y el PSC (dos fuerzas distintas de izquierda y no separatistas) suman 18. Y todavía menos si los tres concejales de Manuel Valls daban la mayoría absoluta. ¿Quién tiene autoridad moral para dictaminar que tres concejales de centroderecha de Valls no son dignos y que cinco de JxCat (han quedado reducidos a a mitad de los del 2015) forman parte de una sagrada y permanente mayoría natural?

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El secesionismo es una corriente potente de la Catalunya actual con la que hay que contar, pero no tiene derecho a gobernar con 15 concejales en el Ayuntamiento de la capital sobre 41. Ni menos pretender dictar lo que es bueno, o malo, para otros partidos, como Barcelona En Comú.  

Dogmas excluyentes

Pero no todo ha sido crispación. Hay más de 40 municipios en los que JxCat (más) o ERC (menos) han pactado con el PSC. El 'seny' es positivo. Las realidades locales no deben quedar limitadas por dogmas que excluyen y dividen.