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Coutinho celebra su primer gol ante Bolivia al transformar un penalti.

Ueslei Marcelino (REUTERS)

El Coutinho del Liverpool

Axel Torres

Sin el lesionado Neymar, al centrocampista del Barça se le presenta el escenario ideal para brillar en la Copa América

Buscamos al Coutinho del Liverpool, no al del Barcelona”. Que el 11 brasileño estuvo mejor en el Mersey que en la capital catalana resulta a estas alturas una obviedad. Pero que lo diga Tite tiene valor: aún admitiendo que viene de hacer una temporada muy pobre, quiere convertirlo en el líder de su equipo sobre el campo -también porque no está Neymar, claro-. Y cree que para ser líder necesita acercarlo al corazón del juego, al centro del campo, a esa posición de interior que tantos analistas han considerado en Barcelona que no es idónea para sus características. Ahí, pues, Tite coincide con Robert Fernández, que en sus apariciones televisivas no se ha cansado de repetir en los últimos meses que a Coutinho “lo fichamos para hacer de Iniesta; él no es un delantero, es un centrocampista”.

En su debut en la Copa América 2019, Coutinho anotó dos goles y asumió esos galones transformando el penalti que abrió la lata tras una primera parte algo anodina en la que la canarinha había sido despedida con abucheos por el público de Sao Paulo. El segundo lo marcó llegando desde segunda línea por el carril central, favoreciéndose claramente de la posición en la que Tite le ubicó. Su partido no tuvo mucho más: ni maravilló liderando combinaciones ni desequilibró ante una zaga boliviana muy replegada que resistió sólo 45 minutos para acabar derritiéndose como suele hacerlo el conjunto verde cada vez que abandona el altiplano andino.

Confianza y crédito

Pero esos dos tantos le darán a Coutinho la confianza y el crédito para creerse de verdad que si no está Neymar la figura tiene que ser él. Y si eleva el tono de su juego y firma una Copa América a la altura de las expectativas, reforzará su posición en el mercado, ahora bastante débil, en un verano en el que necesita reivindicarse ante la incerteza que planea sobre su futuro.

Cioutinho transforma el penalti del 1-0. / PEDRO UGARTE (aFp)

Seguramente, si esto sucede y Coutinho se convierte en el estandarte de un Brasil campeón, el Barcelona sonreiría más por las posibilidades que se le abrirían en los despachos en forma de posible traspaso jugoso que por un pleno convencimiento de que su rendimiento se pueda disparar en el Camp Nou. Al fin y al cabo, un Coutinho estelar sin Neymar vendría a certificar una sospecha que no juega a su favor para tener futuro de azulgrana: que se crece cuando nadie le tapa, que no se siente cómodo cuando le toca ser actor secundario y que no sabe muy bien qué rol le corresponde cuando los compañeros no le buscan prioritariamente a él. Algo que le ocurría en el Liverpool, que le puede pasar en este Brasil y que es imposible que suceda en el Barcelona de Messi.

En realidad, quien más se reivindicó en el estreno de la canarinha fue uno de los jugadores que le han quitado el puesto a Vinícius en la lista definitiva de convocados. Everton, un extremo de Gremio que es diestro, juega por la izquierda y es muy potente y vertical, marcó el 3-0 definitivo con un latigazo portentoso pocos minutos después de ingresar en el campo y reclamó la antigua posición de Neymar. Jugó mejor que el titular Neres.