26 nov 2020

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Ética científica

Sobrepasar los límites

MONRA

Sobrepasar los límites

Pere Puigdomènech

Aceptamos mejorar las capacidades físicas o intelectuales mediante el entrenamiento o la educación, pero rechazamos los privilegios que implicaría la modificación genética

Que queramos mejorar nuestro comportamiento con los demás o nuestro rendimiento físico parece un objetivo bien recomendable. Nos proponemos hoy ser mejores que ayer o ser mejores que los demás. Tres artículos recientes nos hablan de los límites de nuestra especie, de las posibilidades que algunos de nosotros tenemos por ser diferentes y de quién está dispuesto a cambiar la genética de los individuos hoy.

Educamos nuestro cerebro y entrenamos nuestro cuerpo para que mejoren nuestras capacidades intelectuales o físicas. Estas parecen ir aumentando de forma continua como vemos en los récords del deporte, pero sabemos que estas marcas mejoradas llegarán a un límite. Esto lo ha confirmado un estudio llevado a cabo por investigadores estadounidenses que han analizado la capacidad de participantes en carreras de muy larga distancia de metabolizar la energía de sus alimentos. Encuentran que el cuerpo de los atletas bien entrenados tienen una capacidad de absorción de hasta 2,5 veces la energía basal media de los individuos, pero no más. Una vez pasado este límite, los individuos comienzan a gastar las reservas del cuerpo. Es un valor similar al que había sido encontrado en los participantes en el Tour de Francia y es también lo que pasa en las madres durante la gestación y la lactancia. Esto indicaría que el sistema que tiene el cuerpo humano de digerir y transportar nutrientes puede adaptarse a situaciones en las que hay mucha energía, pero que una vez llegado a este nivel ya no da más de sí.

Capacidades ampliadas

Por otra parte, hay individuos que tienen propiedades diferentes de los demás. Otro estudio recién publicado por un consorcio internacional se ha ocupado de una madre y un hijo que tienen un dedo más en la mano, entre el anular y el pulgar. Han analizado cómo les funciona la mano, y concluyen que el cerebro es muy capaz de controlar los movimientos de todos los dedos y que les permite, por ejemplo, jugar en videojuegos diseñados especialmente para manos con seis dedos. Por lo tanto, se puede decir que estas personas disponen de unas capacidades que no tienen las que solo cuentan con cinco dedos. Una de las recomendaciones que se deduce de este estudio es que la amputación de dedos adicionales, una solución que a veces se adopta, no sería necesaria, sino al contrario, quizá hay que considerar a estas personas como privilegiadas. De hecho, es muy posible que el número de dedos que tiene nuestra mano sea solo el resultado de la evolución de los primeros vertebrados terrestres que se ha mantenido hasta ahora.

Edición genómica

A todo esto hay que añadir que hay métodos que permiten modificar los genes humanos, sobre todo la llamada 'edición genómica', que permite hacerlo de forma precisa. Existe un consenso generalizado de que hay que mantener la prohibición de aplicar la técnica a embriones humanos e implantarlos. El año pasado apareció la noticia de que un investigador chino se había saltado este principio y había hecho nacer dos niñas que había modificado en el laboratorio. Ahora un investigador ruso dice estar preparado para llevarlo a cabo, aunque afirma que no lo hará sin permiso de las autoridades de su país. El gen que quiere modificar es el mismo que en el caso anterior y que parece ser la entrada del virus del sida, lo que evitaría la infección de hijos nacidos de una madre portadora del virus.

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La modificación genética de humanos sigue siendo inaceptable por diferentes razones, la primera de las cuales es porque es difícil predecir los efectos sobre los individuos. Pero incluso cuando se pueda será necesario decidir cómo se utilizará. Hay propuestas de gente que quisiera mejorar la capacidad física de los individuos, y en un mundo tan competitivo como el del deporte, no sería de extrañar que alguien propusiera actuar sobre el genoma para sobrepasar los límites de la especie. Quizá si hubiera más individuos con seis dedos en las manos tendrían nuevas capacidades para actividades industriales o para hacer música, por ejemplo. Podemos argumentar que las capacidades físicas o manuales de los individuos son cada vez menos importantes y las que valen son nuestras capacidades para interaccionar en la sociedad o para acceder a los sistemas de tratamiento de datos digitales.

El hecho es que aceptamos positivamente que la gente quiera mejorar sus capacidades físicas o intelectuales y no nos producen rechazo los privilegios que ofrecen a los individuos el entrenamiento o la educación, quizá porque para llegar hay que esforzarse. Al contrario, consideramos importante la igualdad de oportunidades al nacer y rechazamos los privilegios sociales y aún más los que implicaría la modificación genética de unos cuantos individuos.