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'Sí' a la alcaldía de Colau

Ada Colau, tras presentar la pregunta de BComú a sus bases que llama a elegir entre ella y Maragall como alcaldes, este jueves

RICARD CUGAT

La decisión más difícil

Eva Arderius

La plaza de Sant Jaume será este sábado la imagen de la política que tenemos

Ya está. Las bases de Barcelona en Comú han avalado con un 71% de los votos la decisión de la dirección del partido. Sí al pacto con el PSC y a una investidura con los votos de Manuel Valls, que aunque no salga en la pregunta de la consulta es lo que realmente se preguntaba y lo que más contradicciones internas provoca.

Tomar esta decisión no ha sido fácil para los 'comuns'. Ni fácil, ni agradable. Pero han votado y han decidido quién gobernará el próximo mandato. Si nada se tuerce, Ada Colau volverá a ser alcaldesa pero no volverá a ser la misma. Ahora ya ha hecho política, la política que no le gustaba. En 2015 Colau ganó las elecciones por su condición de activista. Esto es lo que la hizo diferente, el verdadero cambio, no era como los otros. Cuatro años más tarde revalida la alcaldía haciendo lo contrario, justo lo que le quedaba tan lejos, la política en la que no se sentía cómoda y nadie le puede negar que Colau se haya salido con la suya. Ha hecho que un escenario imposible y que los mismos votantes miraban como una broma, se acabe haciendo realidad.

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Colau ha convertido en relato creíble la posibilidad de hacerse con la alcaldía, con un gobierno compartido con el PSC, a quien las bases expulsaron hace menos de dos años, y con los votos de su máximo enemigo, Manuel Valls. Y todo esto con el aval de las bases y con una dirección de Barcelona en Comú que sale reforzada pero que no tendría que olvidar ese 28% de votos que le han dicho a Colau que prefieren a Ernest Maragall de alcalde. Ahora solo les falta superar el trance de este sábado, recibir los indigestos votos de Valls, y queda sobre todo gobernar. No será fácil.

Colau sale viva de una maniobra de alto riesgo. La decisión más difícil hasta ahora. Política o principios. Quien pensó el video electoral de Colau alcaldesa conversando con Colau activista fue un visionario. Es lo que ha acabado pasando, los 'comuns' han tenido que reflexionar internamente y escoger. Y han escogido el poder y la seducción de la alcaldía, vital para el partido y para Colau. Una decisión legítima, si se quiere gobernar, pero que los 'comuns' saben que decepciona a una parte de los suyos.

Hace cuatro años, la foto de la investidura fue la de la plaza de Sant Jaume llena de gente. La foto de la celebración con confeti, con mucha emoción para los votantes de Barcelona en Comú que no pensaban ver a su líder con la vara de alcaldesa. Empezaba el mandato, se preveía difícil, pero para los 'comuns', aquella fue una tarde de alegría y esperanzas. Esta vez el partido de Colau también ha llamado a acompañarla a la plaza de Sant Jaume, pero nada será igual. De hecho, la plaza será la imagen de la situación política que tenemos. Habrá ciudadanos que irán a celebrar la alcaldía, otros a protestar y otros irán con el único objetivo de mostrar su apoyo a Quim Forn. Habrá colores más diferentes, banderas más diferentes y menos celebraciones. El tono será más agrio y más triste. Seguro que algunos de los votantes de Colau añoraran aquel día de hace cuatro años como se añoran los recuerdos inocentes y felices de la ingenua niñez.