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análisis

Una oficina de Correos de Madrid.

EFE / CARLOS PÉREZ

Banco de España, Airef y la política

Jordi Alberich

La filtración del 'Informe de evaluación de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos' elaborado por Airef, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, ha causado un notable revuelo. Sus propuestas de reducir las prestaciones del servicio, como su frecuencia o presencia en los territorios con menor densidad de población, han sido recibidas por sindicatos y partidos de izquierda como una intromisión política, y como un brindis a favor de reducir plantilla y debilitar un servicio público tan esencial.

Un posicionamiento que guarda un cierto paralelismo con el reciente informe del Banco de España en que mantiene su opinión, ya expresada hace unos meses, de que el incremento del salario mínimo conllevará un aumento del desempleo. Transcurridos unos meses desde su primer posicionamiento, y pese a no haberse advertido efectos negativos sobre la ocupación, el supervisor se reafirma en su advertencia.

A ambas entidades, especialmente a la Airef, les corresponde participar activamente en el debate público sobre cuestiones de interés general. Además, su independencia del poder político otorga una mayor relevancia a sus consideraciones, al situarse éstas por encima de visiones partidistas y cortoplacistas. Pero de la misma manera con que su actuación puede contribuir a unas mejores políticas públicas y a un mayor reconocimiento social de las instituciones, también puede suceder lo contrario.

No entiendo que se recurra a la Airef para elaborar un informe como el realizado sobre Correos

Fue el caso del Banco de España que, en los años previos a la explosión de la crisis, centraba la mayor parte de su discurso público en advertir de los riesgos de la supuesta rigidez del mercado laboral. Simultáneamente, se mostraba incapaz de controlar la acumulación de riesgo en el sector financiero cuando ésta es, precisamente, su función. Su contribución al desastre no fue menor. Con un prestigio aún por recomponer, ahora se empeña en advertir de los males, por demostrar, que ocasionará el aumento del salario mínimo.

AIREF, por su parte, es una entidad que, en su corta trayectoria, ha adquirido presencia y prestigio. Por ello, no entiendo que se le encarguen informes como el señalado. Para acabar recomendando que, para controlar el déficit de un servicio público como Correos, se disminuya la frecuencia del servicio de recogida y entrega, no creo que se necesite a una institución cargada de tanto profesional cualificado.

La cuestión de fondo es que las dinámicas propias de la globalización y la revolución tecnológica conducen a una disminución de los salarios más bajos, a una concentración de las personas en grandes urbes, y a una lectura en clave exclusivamente economicista del servicio público. Ante ello, sólo a la política, atendiendo al interés general, le corresponde conducir y compensar dichas dinámicas.

Una labor central de la política que conviene reforzar con las aportaciones del entramado institucional, público y privado. Bienvenidas sean todas las aportaciones, especialmente de aquellas instituciones que hacen suyo el dicho “zapatero a tus zapatos”.