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Trump y la Biblia

Un bebé, un niño y varios adultos inmigrantes cruzan la frontera entre México y EEUU para ingresar en Tejas. //

Mario Tama // AFP

Quienes persiguen a los voluntarios que ayudan a los inmigrantes en la frontera con México dicen que leen la Biblia, pero han olvidado el pasaje que llamaba a dar de beber al sediento

Es una parábola de Jesús que explica Mateo. Y termina así: "Porque tuve hambre y me disteis de comer; tenía sed y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; estaba enfermo y me visitasteis". Y a todos aquellos que no lo hicieron, el día del Juicio Final, Dios les dice: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles".

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He pensado en esta cita al ver el juicio al que está sometido Scott Warren, el activista estadounidense de No More Deaths (No Más Muertes), porque resulta que tuvo la idea de dar de comer y beber y ofrecer alojamiento y curar a dos inmigrantes que habían atravesado la frontera de México. Los fiscales, que deben ser unos fervientes lectores de la Biblia, han olvidado este pasaje, y la ha olvidado también Trump, por supuesto, que no sé si la lee pero que la menciona a menudo. Dicen que no es un caso de ayuda humanitaria sino de protección de ilegales, como si la Biblia hiciera estas distinciones. Quemarán en el fuego eterno. Mientras tanto, gente como Warren, y tantos otros, dejan garrafas de agua en medio del desierto para que otros humanos no mueran de deshidratación. Solo eso. Sobre todo, eso.