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Dos miradas

Javier Melero, abogado de Joaquim Forn, durante una intervención en el Tribunal Supremo.

EFE

En Catalunya nos hemos olvidado de lo obvio

Emma Riverola

Habló Javier Melero, abogado de Quim Forn, y se dirigió al tribunal. Fue consciente de a quién debía convencer, del lugar en donde estaba, de las normas de juego que regían y de que su objetivo era defender a su cliente. Dijo que la DUI nunca fue en serio y que el 155 fue acatado sin ningún reparo. Esa es la verdad, es obvio que así la describiera. Y, aun así, sorprendió a más de uno. De “bofetada al independentismo”, calificó Mireia Boya la defensa de Melero.

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En Catalunya nos hemos olvidado de lo obvio. Y nos hemos acostumbrado a que mítines políticos, platós de televisión e instituciones se fundan en un solo altavoz, siempre al servicio de un espejismo. El espejismo de la mayoría, del mandato del 1-O, de una sociedad uniforme, de la democracia... Una quimera alimentada por una potente maquinaria que solo ha hablado para unos, olvidándose del lugar del que hablaba y de las normas del juego. Así, hasta el límite de perder la vergüenza y las entendederas. Ahí tenemos a la portavoz del Govern, Meritxell Budó, balbuceando ante la lógica. Llevamos demasiados años despreciando lo obvio, relegándolo a la disidencia.