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Editorial

Un museo privado del cómic

El empuje privado da en Sant Cugat un paso adelante en un país con un potente sector editorial y una gran afición por el cómic

El Periódico

Interior del nuevo museo del cómic, que abre sus puertas en Sant Cugat.

Interior del nuevo museo del cómic, que abre sus puertas en Sant Cugat. / ROBERT RAMOS

Esta semana se inaugurará el Museo del Comic, pero no será el macroproyecto paralizado desde hace más de diez años en Badalona, sino una iniciativa privada en Sant Cugat, en el antiguo ateneo, a partir del entusiasmo de tres coleccionistas – Paco Baena, José María Delhorm y José Lluís Villanueva – que han acondicionado el espacio para mostrar, en una superficie de 500 metros cuadrados y una sala de exposiciones de 70, la evolución, a partir de más de 700 piezas, de la historieta gráfica en España, desde 1865 hasta el año 2000. Con un convenio de colaboración con el ayuntamiento y sin otro patrocinio público, el nuevo museo pretende ser exhaustivo en la reconstrucción de una historia que cada día más se reivindica como arte y como telón de fondo social, y que tiene justamente en Catalunya referentes de primer nivel: desde las publicaciones pioneras al TBO, la editorial Bruguera o el underground barcelonés, parte de cuyos fondos han sido adquiridos recientemente por el Archivo Lafuente de Santander. 

La parálisis del Museu del Comic i la Il·lustració en Badalona (el ayuntamiento rehabilitó la fábrica CACI con 3,4 millones, pero la Generalitat nunca cumplió su parte del acuerdo, una aportación de ocho) es un ejemplo más de la indefinición política y presupuestaria. Entidades como el MNAC o la Biblioteca de Catalunya trabajan por recopilar documentos, pero sin objetivos claros de museización. Mientras tanto, el empuje privado da un paso adelante, en un país con un potente sector editorial y una gran afición por el cómic, como certifican festivales como el Salón del Manga o el Comic Barcelona.