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IDEAS

Exposición ’Helvética’ en el Disseny Hub Barcelona

La Helvética ha vuelto

Jordi Puntí

Amigos lectores, la Helvética ha vuelto. Me refiero al tipo de letraque se utiliza en marcas tan conocidas como Lufthansa, Nestlé o en la cabecera y los titulares de este diario. Digo que ha vuelto y los diseñadores gráficos pueden objetar que no se había ido nunca, pero quizás esta sensación sea una consecuencia de su éxito: en publicidad se ha utilizado tanto que ha perdido prestigio y se ha banalizado en mil imitaciones. Y lo mismo ocurrió con los ordenadores personales: al principiola gente usaba por defecto la Times (romana) o la Helvética (de palo seco) para escribirlo todo. Luego, tras el empacho, fueron imponiéndose alternativas clonadas como la Verdana, Arial o Calibri...

De hecho, la Helvética debe de ser el único tipo de letra al que le han dedicado todo un documental. En el 2007, a los 50 años de su nacimiento, el director Gary Hustwit realizó todo un acto de amor a la letra para contar sus orígenes y su influencia en la estética escrita del siglo XX. La Helvética es una creación del tipógrafo Max Miediger, encargada por la fundición Haas, a partir de un tipo del siglo XIX. En el documental salen diseñadores que la critican “como una pesadilla” cuando lo tienes que leer en página de libro, o como “un ejército de letras todas iguales”, y otros que la defienden diciendo que con la Helvética puedes decir “te quiero” y puedes decir “te odio”, y las palabras llegan con toda la potencia, limpias.

El retorno que yo he detectado se da sobre todo en las cubiertas de los libros, de donde parecía proscrita. Tras unos años en los que la ilustración y los experimentos caligráficos han dominado el diseño, ahora vemos la Helvética en todo su esplendor tipográfico enlas de Club Editor, o para definir el título en las de Angle Editorial. Los más atrevidos, sobre todo en el Reino Unido, la han empezado a utilizar sólo con mayúsculas, sobre una imagen, y su aspecto es artístico y publicitario a la vez. Es también el caso de la editorial Malas Tierras, con un título como 'Mi padre, el pornógrafo', de Chris Offutt. Uno ve el libro en la mesa de novedades, y todo —título, imagen, Helvética— se confabula para que tengas ganas como mínimo de hojearlo.

Temas: Libros