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Lenguaje político

Elsa Artadi vota en el Centro Cívico Pere Pruna de Barcelona.

ENRIC FONTCUBERTA (EFE)

Operación de Estado, el nuevo comodín

Olga Ruiz

Transmutar una negociación política habitual es una nueva perversión del lenguaje político

Lo han vuelto a hacer y ya he perdido la cuenta de las veces que lo han conseguido, sin duda el éxito del bien bautizado 'procés' radica en la capacidad de sus líderes para seguir creando eslóganes. Hay un trabajo detrás -es obvio-, el éxito continuado nunca es fruto de la casualidad. Así que dejen de dudar del trabajo de este Govern y tengan claro que es constante y efectivo. Trabajan  mucho, al menos por la causa.

Estos últimos días están probando un nuevo concepto que promete convertirse en el éxito del verano, aunque solo sea por el número de veces que lo vamos a escuchar: "Operación de Estado", una suerte de complot ideado en las más altas esferas políticas, judiciales y mediáticas con el único objetivo de acabar, definitivamente y de una vez por todas, con el independentismo.

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Se lo escuché decir por primera vez a Elsa Artadi, número dos de la candidatura de Junts per Barcelona quien, textualmente, aseguró haber constatado (ella y no sé quién más) una Operación de Estado contra la ciudadanía. ¡Ahí queda eso! No contra un partido político, contra usted y contra mí; todo un Estado intentando liquidarnos y yo ni siquiera me he dado cuenta. Me hubiera gustado saber los detalles de la comprobación ya que constatar algo pasa por establecer su veracidad, pero supongo que una cosa es crear conceptos y colocarlos en el discurso político y otra muy distinta que se ajusten a la verdad.

La cuestión es que ni fueron la espontaneidad propia del discurso oral, ni la improvisación, las causantes de lo que podría haber quedado en un 'lapsus linguae'. Pocos días después el president' Torra ha insistido en el concepto al referirse a la Operación de Estado que hay detrás de los ofrecimientos del PSC y de la lista de Manuel Valls para que Ada Colau vuelva a ser alcaldesa de la ciudad condal. Transmutar en Operación de Estado las habituales negociaciones políticas que también y ¡tan bien! supo utilizar su formación en las últimas elecciones autonómicas es -cuando menos- una nueva perversión del lenguaje político. También he perdido la cuenta.