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CHEQUEO

El economista Jose Luis Malo de Molina, durante la presentacion de su libro ’Una vision macroeconomica de los cuarenta años de la Constitucion Espanola.

EFE / Fernando Alvarado

Una frustración del 33%

Rosa María Sánchez

Sin el tropezón de la gran crisis la economía española sería hoy un tercio más rica y eso da la medida del desengaño social

¿Cómo se puede medir la frustración de una sociedad? ¿Cómo poner cifras al desengaño de una ciudadanía que ha visto truncada sus aspiraciones? ¿Cómo cuantificar la desilusión de quien han perdido buena parte de su confianza en las instituciones?

El reto es profundo, pero quien  durante 25 años fue jefe del Servicio de Estudios del Banco de España se ha atrevido a poner una cifra a estas dudas, con todas las cautelas. Dice José Luis Malo de Molina que sin la brusca interrupción que supuso la gran crisis del 2007 sobre la senda de crecimiento que había adoptado la economía española desde 1995, el producto interior bruto (PIB) sería hoy un 33% superior. Casi se podría decir, que cada español podría ser un tercio más rico.

Es consciente el autor de que esta extrapolación exagera el alcance real de la pérdida porque la tendencia en la que se había embarcado la economía española desde 1995 no era sostenible. "Pero es una buena indicación de la magnitud de la frustración de ls expectativas que se habían podido forjar antes de la crisis", ha admitido el propio economista, al hilo de la reciente presentación de su libro 'Una visión macroeconómica de los cuarenta años de la Constitución Española'.

Esta frustración del 33% muestra el desengaño de los más de tres millones y medio de empleos destruidos, de los empresarios arruinados, de los salarios recortados y, en definitiva de quienes pensaban que se podía mantener la más larga fase expansiva que había vivido la economía española; también da la medida del desgaste de las expectativas sobre todo en las generaciones más jóvenes. La desconfianza en las instituciones acabó quebrando el equilibrio político de la Transición con el alumbramiento de nuevas fuerzas políticas y la erosión de otras que acaban de medirse en la reciente ronda electoral. 

"Prácticamente todos nos equivocamos", admite quien estuvo durante un cuarto de siglo al frente del potente Servicio de Estudios, cuya misión es proveer de herramientas de análisis a las autoridades económicas. Ciertamente, analizar los hechos 'a toro pasado' puede resultar injusto con quienes tuvieron que tomar decisiones en tiempo real en unas circunstancias inéditas. Pero lo importante ahora es extraer lecciones y restañar heridas.

En los cuarenta años de economía que analiza el libro de Malo de Molina, la renta per cápita de los españoles ha pasado de 13.000 a 25.000 euros, el grado de apertura al exterior ha crecido en 40 puntos de PIB y el estoc de capital público en infraestructuras, educación, sanidad y otros capítulos relaciondos con el bienestar se ha multiplicado por cuatro. Pero también en este periodo la tasa de paro ha llegado a superar el 20% en tres ocasiones y la renta per cápita de los españoles, que llegó a alcanzar el 94% de la media del euro, se hundió 10 puntos durante la crisis.

Es el momento de revertir recortes, de aplicar políticas inclusivas y de igualdad, de subir salarios, de recuperar poder adquisitivo y reconstruir la confianza de los empresarios. Pero también es el momento de vigilar y de no menospreciar las señales así como de acometer las reformas que permitan devolver las expectativas a la ciudadanía.