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CRISIS POLÍTICA EN EL ESTADO HEBREO

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tras la disolución del Parlamento.

ABIR SULTAN (EFE)

Si gana Netanyahu, pierde Israel

Ramón Lobo

Netanyahu ha sufrido un duro revés al no poder formar Gobierno y tener que convocar elecciones, pero no está muerto. Puede volver a ganar

Afirmar que a Binyamin Netanyahu —'Bibi El mago' como le llaman sus fieles— se le han secado los superpoderes sería prematuro y exagerado. No ha conseguido formar gobierno dentro del tiempo que estipula la ley; se trata de un revés político mayúsculo que obliga a una repetición electoral el 17 de septiembre, pero no está muerto. Puede volver a ganar.

Su partido preparó a última hora un borrador de ley, llamada de inmunidad, que protege a los diputados de la persecución de la justicia. Se trata de un texto trampa diseñado para blindar a Netanyahu frente a los casos de corrupción que amenazan su carrera. Aunque ya no lo pueden aprobar, lo intentarán en septiembre, antes de que el fiscal decida su procesamiento formal. Decenas de miles de personas salieron a las calles de Tel Aviv para denunciar la cacicada.

Entramos en un periodo de provisionalidad peligroso con varios frente abiertos. Irán es el más importante. La primera víctima de la repetición electoral será el plan de paz con los palestinos diseñado por Donald Trump, del que solo se conoce la propaganda. Con un primer ministro en funciones no se deben esperar grandes decisiones. La única certeza es que los palestinos serán los perdedores de una partida que se juega en su nombre sin que cuenten sus opiniones.

Cuestión de egos

Tras el varapalo, llega la retórica incendiaria, la búsqueda de un culpable, un campo en el que Netanyahu se siente feliz. Culpa a Avigdor Lieberman —exsocio (fue ministro de Defensa) y tan ultra como él—de la imposibilidad de alcanzar la mayoría parlamentaria (61 diputados). Le acusa de dejarse llevar por el ego, y lo dice él que tiene más que Trump y Salvini juntos.

La clave de la ruptura ha sido el servicio militar de los ortodoxos. Lieberman exige que lo cumplan como los demás israelís. Los partidos religiosos lo rechazan. Para conseguir esos 61 diputados, Netanyahu necesita a ambos. No es seguro que las elecciones resuelvan la disputa.

Perdida la opción de formar Gobierno, Bibi El mago bloqueó la posibilidad de que el presidente de Israel encargara formar gabinete al general retirado Benny Gantz, el segundo más votado. Ha preferido repetir elecciones, enfriar el plan de paz de Trump y lanzarse a una campaña que le permita obtener más escaños. Volverá a agitar el peligro nuclear iraní y aprovechará cualquier torpeza de Hamás para lanzar ataques sobre Gaza. El enemigo exterior es el aliado.

Experto manipulador

Netanyahu es un experto en manipular emociones, miedos y memorias, tres de los pilares del Israel actual sometido a una permanente agitación nacionalista, que no se aleja de las que se viven en EEUU y en Europa con la eclosión de las extremas derechas xenófobas. No se diferencia de ellas porque comparte su visión. El papel de extranjero peligroso que ‘viene a ocuparnos’ lo ejercen los palestinos. La ley que refuerza la judeidad de Israel está diseñada contra el 20% de la población, los palestinos con pasaporte israelí. Para la izquierda es un paso más hacia el 'apartheid' como forma de Estado y un atentado a la esencia de Israel.

Las elecciones serán una oportunidad para el general Gantz, que estuvo a punto de ganar las anteriores. Es un hombre popular que representa una opción de diálogo y paz. Es lo opuesto a Bibi, al que acusa de ser un peligro para la seguridad de Israel. El articulista del 'Haaretz' Anshel Pfeffer pidió la sustitución de Netanyahu al frente de Likud, “un asunto transcendental para salvar la democracia en Israel”.

No será sencillo que Gantz logre acuerdos con otros partidos después del 17 de septiembre, para tejer una mayoría absoluta en un Parlamento tan fragmentado. El bloque de centroizquierda lo tiene peor que el de derecha y ultraderecha. Los partidos bisagra parecen cosa del pasado.

El tiempo apremia

Escucharemos más propuestas ultranacionalistas, como la promesa de anexionarse el 80% de Cisjordania. Bibi El mago tiene prisa, es consciente de que a su amigo Trump le quedan menos de dos años en la Casa Blanca y que cualquier presidente demócrata le parará los pies. Una reciente encuesta de Gallup muestra que solo el 18% de los votantes demócratas tienen una buena opinión del actual primer ministro israelí, frente al 65% de los republicanos.

Tras el fracaso de formar gobierno, Netanyahu apareció en la televisión israelí con un mapa de su país firmado por Trump y con una flecha apuntando los Altos el Golán, un territorio sirio anexionado por Israel con permiso estadounidense en contra de las resoluciones de la ONU. Junto a la fecha, una palabra en inglés: Nice. Parece un juego de niños egocéntricos mal criados, y quizá lo sean los dos, pero tienen armas nucleares, nula capacidad de empatía y cero tolerancia a la crítica.